TABLA DE CONTENIDO
 


PORTADA

EDITORIAL

AUTORES

CRÉDITOS

Perspectivas y situación del uso de biofungicidas en Chile
Sr. Jaime R. Montealegre A.

Bases moleculares del control biológico de fitopatógenos. Experiencia Chilena
Sra. Luz María Pérez R.

Utilización de Agrobacterium radiobacter para el control de Agrobacterium tumefaciens en frutales de carozo
Sr. Jaime R. Montealegre A.

Uso de Trichodex en Chile para el control de B. cinerea en uva de mesa
Sra. Marcela Esterio G.
Sr. Jaime Auger S.

Utilización de Serenade en el control de enfermedades de importancia económica en frutales
Sra. Verónica Soffia C.

Uso de Phyton 27 en el control de enfermedades en diferentes especies de cultivos frutales
Sra. Ana María Riveros S.

Uso de BC-1000 para el control de Pudrición Ácida y Botrytis cinerea en uva de mesa, vinífera y otos frutales menores
Sr. Rodolfo Aguirre H.
Sra. Blancaluz Pinilla C.

Uso de DM 31, un innovador biofertilizante foliar, con acción en el control de Botrytis en uva de mesa y vinifera
Sr. Rodolfo Aguirre H.
Sra. Blancaluz Pinilla C.

Lonlife (citrex) y su uso como fungicida-bactericida para el control de pudriciones de racimos en uva de mesa y vinífera
Sr. Humberto Mendoza B.

Uso de Status para el control de Botrytis cinerea y otros fitopatógenos en uva de mesa y vinífera
Sr. Raúl Arancibia O.

Uso de temperatura y luz ultravioleta para el control de enfermedades en postcosecha de frutas
Sra. Rosa M. Valdebenito S.

Uso de Oxígeno ionizado Agrocare en la mantención de condiciones de calidad en frutos almacenados en frigorífico
Sr. Rodrigo Sotomayor C.

Control biológico de Pyrenochaeta lycopersici y Phytophthora parasitica en tomates bajo invernadero
Sra. Ximena Besoaín C.

Control biológico de Rhizoctonia solani, Fusarium oxysporum f. sp. lycopersici y Fusarium solani en tomates bajo invernadero.
Sr. Rodrigo Herrera C.

Uso de la solarización y bioantagonistas para el control de patógenos radicales y malezas en el cultivo del tomate y de la frutilla en Chile
Sr. Jaime R. Montealegre A.

Uso de Ditera en el manejo de nematodos
Sr. Erwin Aballay E.

Uso de la solarización para el control de nematodos fitoparásitos en el cultivo de la frutilla y del tomate en Chile
Sr. Erwin Aballay E.

Control de nematodos mediante uso de materia orgánica
Sr. Juan C. Magunacelaya R.

Uso de plantas antagonistas para el control de nematodos fitoparásitos en vides
Sr. Erwin Aballay E.

Uso de extracto de quillay para el control de nematodos
Sr. Juan C. Magunacelaya R.

Uso comercial de Binab T para el control del plateado de los frutales de Carozo
Sr. Claudio Fernández T.

Uso de Quitosano para el control de enfermedades y nematodos fitoparásitos
Sr. Alejandro Martínez P.

 


CONTROL BIOLÓGICO DE Pyrenochaeta lycopersici Y Phytophthora nicotianae EN TOMATES BAJO INVERNADERO
[1]

Ing. Agr. M. Sc. Profesora Ximena Besoain C.
Facultad de Agronomía
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
xbesoain@ucv.cl

Cita:
Control biológico de Pyrenochaeta Iycopersici y Phytophthora nicotianae en tomates bajo invernadero. Besoain, Ximena.
Santiago, Chile, Facultad de Ciencias Agronómicas, Universidad de Chile, 2005.
:. http://mazinger.sisib.uchile.cl/repositorio/lb/ciencias_agronomicas/montealegre_j/13.html

 

1. Introducción

1.1   Raíz Corchosa

Raíz corchosa o “Corky Root”, es una importante enfermedad que afecta al cultivo de tomate (Lycopersicon esculentum Mill.), tanto a nivel mundial como en Chile. En Chile, esta patología se encuentra asociada principalmente al cultivo de tomate bajo invernaderos fríos, en donde existe una condición de monocultivo. De acuerdo a estudios previos, esta enfermedad, que induce a la pérdida temprana de raicillas y a una severa suberización de raíces principales, puede producir pérdidas de hasta un 70% del rendimiento, expresado como materia seca. La determinación del agente causal de esta enfermedad se logró luego de un largo período en que fue conocido como “hongo gris estéril” (GSF), y clasificado como Pyrenochaeta lycopersici  por Gerlach and Scneider en 1964 (Schneider y Gerlach, 1966),  y como patógeno secundario a Colletotrichum coccodes por Last y Eben (1966). En Chile, Olavaria y Besoain (1991) determinaron a P. lycopersici como causante de esta enfermedad, siendo confirmado por Araya (1994), quien además demostró la patogenicidad de C. coccodes, como agente secundario de esta enfermedad. Es importante considerar que este patógeno se encuentra ampliamente disperso en prácticamente todos los predios con más de cinco años de monocultivo de tomate, quedando homogéneamente distribuido el patógeno gracias a la dispersión de microesclerocios, los que se desarrollan a nivel de raicillas, y son fácilmente diseminados al realizarse las labores de labranza en la etapa de transición de un cultivo a otro.

De acuerdo con ensayos efectuados a nivel de campo (Gonzalez, 1991), es posible establecer pérdidas económicas asociadas a la enfermedad que produce, principalmente para el cultivo temprano de primavera o “primor”, debido a la presencia de bajas temperaturas del suelo. De acuerdo a estudios efectuados por Campbell, Schweers y Hall (1982), y en Chile por Duimovic (1991), la mejor estrategia para el control de esta enfermedad es el empleo de bromuro de metilo (75%) combinado con cloropicrina (25%). Por otro lado, Montealegre, Fuentes y Henríquez (1995), demuestran la efectividad de la solarización como estrategia de control, pero se dificulta su realización, ya que debe ser efectuada durante el mes de diciembre que es uno de los meses más productivos, y por lo tanto no factible de realizar, sobretodo en las zonas de Quillota y Limache, las que además presentan nubosidad debido a la influencia costera. En estos últimos años y sobre todo considerando la necesidad de reemplazar el uso del bromuro de metilo y el compromiso de nuestro país de ir reduciendo el consumo de este gas, surge la necesidad de buscar alternativas al control de esta enfermedad, como es la estrategia de control biológico. A nivel mundial no es posible encontrar mayores antecedentes sobre esta estrategia de control de P. lycopersici, a excepción de recientes publicaciones (Pérez et al., 2002; Besoain et al., 2003), las que forma parte de los resultados obtenidos en proyecto Fondecyt 1990785 en consorcio entre la Universidad de Chile, la Universidad Andrés Bello y Pontificia Universidad Catolica de Valparaíso.

1.2   Pudrición al cuello

Por otro lado, la pudrición al cuello y raíces es causada por diferentes especies del género Phytophthora, entre las que más frecuente atacan al tomate encontramos a P. nicotianae (=P. parasitica) y P. capsici, esta última muy asociada al cultivo del pimentón (Capsicum anuum L.). En tomate, lo más frecuente es encontrar una severa pudrición del cuello y ocasionalmente pudrición de raíces, problema que puede ser confundido con daño por Rhizoctonia solani Kühn. Este patógeno ha alcanzado una mayor relevancia, sobretodo en los últimos años, muy asociado aparentemente a una pérdida de efectividad de las aplicaciones con bromuro de metilo más cloropicrina, es decir no se debe a una falla en el producto, sino a que cada vez se observa con mayor frecuencia una rápida re-colonización del sustrato estéril. Desde este punto de vista, también surge la necesidad de contar con bioantagonistas como una estrategia de control biológico para enfrentar a este patogeno, no olvidándose que existen funguicidas sistémicos que ayudan a un control curativo, como es el caso de metalaxilo (Ridomil) y fosetil Al (Aliette).  En relación al control biológico empleado en otros países para el control de especies de Phytophthora, encontramos a Myrotecium roridum para el control de P. cinnamomi agente causal de la tristeza del palto (Gees and Coffey, 1989), o especies de Penicillium para el control de pudrición al cuello de azaleas (Fang and Tsao, 1995). Trichoderma harzianum controla el daño causado por P. cactorum en plántulas de manzano (Smith, Wilcox and Harman, 1990; Roiger and Jeffers, 1991). En tomate, Pozo et al.(2002) reportan la habilidad de micorrizas arbusculares, en reducir síntomas causados por P. parasitica en plantas de tomate. Un reporte preliminar con los resultados obtenidos por el equipo de trabajo antes mencionado se presentó en relación al control biológico de esta enfermedad (Besoain et al., 2000).

2. Estrategia de control biológico

Durante estos últimos años en el Laboratorio de Fitopatología de la Facultad de Agronomía, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, se ha estado desarrollando la búsqueda de una solución ambientalmente amigable como alternativa al uso de bromuro de metilo. En una primera etapa se trabajó en la búsqueda de bioantagonistas para el control de enfermedades del suelo que afectan al cultivo de tomate, en suelos cultivados con tomates y con antecedentes de supresividad, especialmente a raíz corchosa del tomate. Opazo (1997) trabajando con 18 diferentes aislados de Trichoderma, correspondientes a las especies T. harzianum y T. koningii, seleccionó las 5 mejores correspondiendo todas a las especie T. harzianum (Th11, Th12, Th15, Th16 y Th21). Por otro lado, Pardo (1999) evalúa la efectividad de las cepas Th11, Th12 y Th16 sobre el control de la raíz corchosa del tomate,  bajo condiciones controladas de invernadero, analizando el efecto de éstas cepas sobre esta enfermedad, mediante dos métodos de inoculación del bioantagonista. El primero mediante la inoculación de Trichoderma empleándose la metodología de Sivan et al (1987), que consiste en inocular la cepa de Trichoderma desarrollado previamente por 7 días en un medio líquido y luego agregarlos a una mezcla de turba más salvado de trigo a razón 1:1 (v/v), luego de un período de incubación por 15 días a 27ºC. De esta mezcla, se emplearon dosis de 5 y 10%, a modo de sustrato para colocar semillas de tomate pre-germinadas, para luego de 45 días las plántulas así desarrolladas eran colocadas en macetas, las que contenían suelo naturalmente infectados con P. lycopersici. El segundo método consistió en emplear pellets de alginato de sodio en base a la metodología descrita por Fabrel et al. (1985) y Montaelagre y Larenas (1995).

 

A partir de este material más cepas aisladas en etapa posterior por Raggi ( 2001) y Montealegre et al.(2002), se volvieron a contrastar con 5 cepas de Pyrenochaeta, seleccionándose una nueva cepa la TH 291 (Figura 2), procediéndose a caracterizar las cepas de Trichoderma y de los bioantagonistas en relación al efecto de la temperatura, pH, salinidad, producción de metabolitos volátiles y difusibles.

Figura 1. Prueba de cultivo dual a los 6 días, entre una cepa de Pyrenochaeta lycopersici y 14 cepas de Trichoderma harzianum, en donde se observa el diferente grado de inhibición del crecimiento del patógeno, versus la cepa de Pyrenochaeta contrastada consigo misma (placa inferior de la foto).

En relación a la especie de Phytophthora nicotianae (2 cepas) esta fue debidamente identificada (IMI Nº 382780), y contrastado a su inhibición de su crecimiento mediante el empleo de  4 cepas de Trichoderma, 3 de T. harzianum y una de T. polysporum (Figura 2), observándose que el mayor efecto lo presentaban las cepas ThV y Th291. Un aspecto similar fue observado mediante las pruebas de metabolitos volátiles y difusibles empleados (García, 2001). Debido a estos resultados, más el efecto que presentó la cepa Th11 sobre P. lycopersici, es que se seleccionó a ésta cepa más la cepa Th291 para ensayos posteriores.

Figura 2. Prueba de cultivo dual a los 6 días, entre dos cepas de P. nicotianae (PocM1 y PocM2) y 4 cepas de Trichoderma (ThV, TPo33, Th11 y Th291), en donde se observa el diferente grado de inhibición del crecimiento del patógeno, versus la cepa de Phytophthora contrastada consigo misma.

3. Efecto de la Temperatura y pH sobre el crecimiento de Trichoderma harzianum, Pyrenochaeta lycopersici y Phytophthora nicotianae

3.1 Efecto de la temperatura

En relación a la temperatura, se observa que las medias de crecimiento entre las cepas de T. harzianum y los patógenos P. lycopersici y P.nicotianae, poseen un comportamiento similar, es decir, todos los hongos disminuyen su crecimiento en forma significativa con temperaturas inferiores a los 15ºC (Figura 2 y 3) y tienen un óptimo que fluctúa entre 25 y 30ºC. Sin embargo, en el caso de Pyrenochaeta, corresponde a un patógeno ecológicamente obligado, es decir, su ataque se produce a bajas temperaturas de suelo (14-15ºC), ya que a más altas temperaturas posee otros competidores más eficientes que lo desplazan (Shishkoff y Campbell, 1990). 

Desde este punto de vista, en la principal zona productora para tomates de primor, provincia de Quillota, V Región, las temperaturas a inicio del cultivo (junio-agosto) de suelo son bajas (10 y 15ºC), lo que contribuye a aumentar el problema de Raíz Corchosa.

Figura 3. Efecto de la temperatura sobre el crecimiento medio de colonias de Trichoderma harzianum  (5 cepas) y Phytophthora nicotianae (3 cepas).
PP : P. nicotianae
TH : T. harzianum

Figura 4. Efecto de la temperatura sobre el crecimiento medio de colonias de Trichoderma harzianum  (5 cepas) y Phytophthora nicotianae(3 cepas).

3.2 Efecto del pH

En relación al pH, se aprecia por un lado que las cepas de Pyrenochaeta no se afectan con cambios importantes en esta variable, sin embargo, las cepas del género Trichoderma si lo hacen (Figura 5), constituyéndose en un problema, si consideramos que los suelos de la principal zona productora de cultivo forzado de tomate (provincia de Quillota, V Región), son de pH neutro a básico (7 a 8), afectándose en más de un 50 % el crecimiento de una colonia de Trichoderma a pH 7, 5 a 8 en relación a un pH 6 (ligeramente ácido).

Figura 5. Efecto del pH sobre el crecimiento medio de cepas de Trichoderma harzianum (5 cepas) versus el efecto sobre el crecimiento medio de Pyrenochaeta lycopersici  (3 cepas).
PP : P. lycopersici
TH : T. harzianum

El efecto del pH sobre el desarrollo de colonias de Phytophthora nicotianae, el crecimiento medio de las colonias se ve afectado al igual que el crecimiento medio de las colonias de Trichoderma.  Sin embargo, son las cepas de Trichoderma las que se ven proporcionalmente más afectadas (Figura 6).  Este es un aspecto que debe ser considerado en un programa de mejoramiento. Estos resultados coinciden con los de Hadar et al. (1984), donde el mayor porcentaje de crecimiento lo obtiene a pH 4,5, declinando notáblemente su crecimiento a pH 8,0.

Figura 6. Efecto del pH sobre el crecimiento medio de cepas de Trichoderma harzianum (5 cepas) versus el efecto sobre el crecimiento medio de Phytophthora  nicotianae (3 cepas).
TH: Trichoderma harzianum
PH: Phytophthora nicotianae

4. Ensayos de invernadero

En general, el comportamiento de cepas de Trichoderma para el control de la raíz corchosa del tomate fue promisorio, es decir, existió un efecto significativo en el control de esta enfermedad, al inocular la cepa Th11 al almácigo en forma de pellets en la maceta previo al transplante (Cuadros 1, 2 y Figura 7). Es decir, se pudo establecer que al inocular una dosis de 0,7 a 1,3 g de pellets/litro de volumen de suelo podría ser efectivo para el control de esta enfermedad bajo condiciones de campo o de invernadero frío.

Cuadro 1. Ensayo con plantas de tomate en maceta con suelo naturalmente infectado con P. lycopersici e inoculado con 3 cepas y dos dosis de T. harzianum (inoculación al contenedor), desarrollado bajo condiciones controladas de temperatura

Tratamientos

Índice de daño (1)

Peso seco raíces (g)

Peso seco aéreo (g)

CONTROL

   4,3  a

      1,6 a

   19,5 a

Bromuro de metilo

   0,6     c

      4,8     c  

   46,5     c

Th11 – 5%

   3,3   b

      1,7 a

   20,6 ab

Th11 – 10%

   3,3   b

      2,6   b

   27,4   b

Th12 – 5%

   3,3   b

      2,4 ab

   25,3  ab

Th12 – 10%

   3,3   b

      2,3 ab

   19,1  a

Th16 – 5%

   3,5 ab

      2,4 ab

   22,5 ab

Th16 – 10%

   3,5 ab

      1,7 ab

   20,9 ab

Letras iguales significa que no existen diferencias estadísticas significativas según Test de rango multiple de Duncan (p ≤ 0,05). Fuente: Besoain, et al., 2003. (1) Campbell  y Shiskoff.

Figura 7. Ensayo efectuado con la inoculación de Trichoderma en pellets de alginato, en donde se observa el efecto de la cepa Th11 sobre el desarrollo de raíces de tomate en comparación a un tratamiento testigo y un tratamiento en base a bromuro de metilo.

 

Cuadro 2. Ensayo con plantas de tomate en maceta y suelo naturalmente infectado con P. lycopersici e inoculado con 3 cepas y dos dosis de T. harzianum (inoculación a la bandeja de almácigo), desarrollado bajo condiciones controladas de invernadero.

Tratamientos

Índice de daño (1)

Peso seco raíces (g)

Peso seco aéreo (g)

CONTROL

   4,4  a

      1,2 a

   17,2 a

Bromuro de metilo

   1,0     c

      3,9     c  

   32,0     c

Th11 – 2 g

   3,3   b

      2,8   bc

   24,8   b

Th11 – 4 g

   4,1 ab

      2,3 ab

   21,5  ab

Th12 – 2 g

   3,6 ab

      2,2 ab

   20,3   b

Th12 – 4 g

   3,6 ab

      2,8   bc

   23,8   b

Th16 – 2 g

   3,6 ab

      2,5 abc

   22,1 ab

Th16 – 4 g

   3,5 ab

      2,5 abc

   21,8 ab

Letras iguales significa que no existen diferencias estadísticas significativas según Test de rango multiple de Duncan (p ≤ 0,05).
Fuente: Besoain, et al. 2003.
(1) Campbell  y Shiskoff

Por otro lado, en ensayo bajo condiciones controladas de invernadero para el control de la pudrición al cuello causada por P. nicotianae, se observó el efecto de la cepa Th291 en disminuir significativamente el daño causado por esta enfermedad y el mayor crecimiento observado en las plantas inoculadas con esta cepa en relación al tratamiento testigo (Besoain, et al., 2001).

Cuadro 3. Ensayo con plantas de tomate en maceta y suelo naturalmente infectado con P. nicotianae e inoculado con 3 cepas de T. harzianum (inoculación a la maceta con pellets de alginato), desarrollado bajo condiciones controladas de invernadero.

Tratamientos

Índice de daño

Altura de planta (cm)

Diámetro del tallo

Peso seco aéreo (g)

CONTROL (inoc PP)

   2,4   b

    60,9     c

   0,48   b

   1,23    b

PP + B. metilo

   1,4   b

    81,3    b

   1,21 a

    3,04 a 

Bromuro de metilo

   1,8   b

    82,5   ab

   1,06 a

    2,39 ab

PP + Th11

   2,3   b

    94,0   ab

   1,12 a

    2,21 ab

PP + ThV

   0,0  a  

    98,3   a

   1,04 a

    2,17 ab

PP + Th291

   0,0  a

    84,0   ab

   0,98 a

    2,26 ab

Letras iguales significa que no existen diferencias estadísticas significativas según Test de rango multiple de Duncan (p ≤ 0,05).
PP: P. nicotianae
Fuente: Besoain, et al., 2001.

5. Ensayos de campo

Con el propósito de evaluar el efecto de los aislados de Trichoderma harzianum seleccionados en base a las características de comportamiento in vitro (pruebas duales, efecto de la temperatura, pH, expresión de enzimas, efecto de metabolitos volátiles y difusibles) más el comportamiento de las cepas en ensayos efectuados bajo condiciones controladas de invernadero, se procedió a evaluar el comportamiento las cepas Th 11 y Th 291, en forma conjunta o separada con la bacteria Paenibacillus lentimorbus, la que había presentado buenas características de inhibición del crecimiento micelial de P. lycopersici.

En este ensayo fue posible observar que sólo el tratamiento en base a bromuro de metilo logra reducir en forma significativa el índice de daño de esta enfermedad (Cuadro 4). Sin embargo, no se observa un efecto significativo en las otras variables evaluadas, sobretodo que el menor daño observado de refleje en un mayor rendimiento de frutos. Este aspecto debe ser abordado desde diferentes aspectos. Primero en el campo, las plantas están normalmente con una fertilización base superior a la necesaria, lo que se traduce frecuentemente en un mayor vigor de las plantas o un mayor peso fresco. Por otro lado, consideramos que si bien existen aislados promisorios para el control de esta enfermedad, se requiere mejorar éstos aislados, con el propósito de potenciarlos ya sea a través de lograr mutantes que trabajen a más baja temperatura, o que puedan tolerar condiciones de pH más altos, o que expresen una mayor cantidad de enzimas.

Cuadro 4. Ensayo realizado en base a tratamientos con dos cepas de Trichoderma harzianum (TH11 y TH291) y una de Paenibacillus lentimorbus, bajo condiciones de  invernadero frío, con plantas de tomate naturalmente afectadas con raíz corchosa.

Tratamientos

Índice de daño

Peso fresco de la planta (g)

Rendimiento de frutos (Kg)

CONTROL

   4,93  a

      1,37  ab

      4,25  a

Bromuro de metilo

   1,59  a

      1,59  a  

      5,09  a

Th11

   4,95  a

      1,28    b

      4,05  a

Th11 + P. lentimorbus

   4,93  a

      1,42  ab

      4,87  a

Th291

   4,93  a

      1,38  ab

      4,29  a

Th291 + P. lentimorbus

   4,81  a

      1,33  ab

      4,27  a

Letras iguales significa que no existen diferencias estadísticas significativas según Test de rango multiple de Duncan (p ≤ 0,05).

En el caso del ensayo de campo para evaluar la efectividad de la cepa Th291 para el control de P. nicotianae, se obtuvieron resultados que reflejan que la cepa Th291, para que sea efectiva en el control de esta enfermedad, debe ser incorporada mediante una esterilización previa del suelo naturalmente infectado con Phytophthora, en este caso se empleó bromuro de metilo. En este ensayo de acuerdo con las variables evaluadas, ocurrió algo similar al ensayo descrito en el Cuadro 4, es decir, nuevamente el efecto se observa en un mayor peso fresco de las plantas y no de los frutos, lo que nos estaría indicando una partición inadecuada de los fotosintatos, posiblemente debido a una sobre fertilización con algunos nutrientes.

Cuadro 5. Ensayo realizado en base a tratamientos con tres cepas de Trichoderma harzianum (Th11, Th V y Th291), en comparación con tratamiento testigo inoculad bajo condiciones de  invernadero frío, con plantas de tomate naturalmente afectadas con P. lycopersici.

Tratamientos

Índice de daño

Peso fresco de planta (Kg)

Rendimiento de frutos (Kg)

CONTROL

    2,8   a

      1,0    bcd

      3,1   a

Th291 (almácigo)

    2,5   a

      1,03  bcd  

      3,0   a

Th291 (pellets  alginato)

    2,5   a

      0,79    cd

      3,0   a

MB (70 g/m2)

    2,1   a

      1,33 ab

      3,2   a

MB (70g/m2) + Th291 (pellets de alginato)

    1,8   a

      1,54 a

      3,0   a

Letras iguales significa que no existen diferencias estadísticas significativas según Test de rango multiple de Duncan (p ≤ 0,05). Pérez, et al. 2002. Biological Research.

6. Conclusiones

:: Control biológico con la especie Trichoderma harzianum resulta promisorio para el control de raíz corchosa y pudrición al cuello, comprobándose diferencias de efectividad entre aislados en relación a un mismo patógeno y entre los dos patógenos.

:: Es importante potenciar las cepas de T. harzianum, con el propósito de lograr una  estrategia de control de cada patógeno a nivel de campo en comparación al estándar constituido por el tratamiento en base a bromuro de metilo.

7. Literatura Consultada

Araya, M. 1994. Prospección de raíz del tomate (Lycopersicon esclulentum Mill) causada por Pyrenochaeta lycopersici (Gerlach & Schneider), en la provincia de Quillota y caracterización de las diferentes cepas obtenidas. Taller de Licenciatura Ing. Agr. Quillota, Universidad Católica de Valparaíso, Facultad de Agronomía. 81p.

Beagle-Ristaino, J.E. and Papavizas, G.C. 1985.  Survival and proliferation of propagules of Trichoderma virens in soil and in plant rhizospheres. Phytopathology 75:  729-732.

Besoain, X., García, R. Raggi, C., Oyanedel, E., Montealegre, J. and Perez, L.M. 2000. Biological control of Phytophthora parasitica in greenhouse tomatoes using Trichoderma harzianum. IOBC-EFPP-WG.

Campbell, R., Schweers, V. and Hall, D. 1982.  Corky root in California    causedby Pyrenochaeta lycopersici and control by soil fumigation. Plant Disease 66: 657-661.

Chao, W., Nelson, E.B.; HERMAN, G.E. and HOCH, H.C. 1986.  Colonization of the rizosphere by biological control agents aplied to seeds. Phytopathology 76:61-65.

Clearjeau, M. 1974. Etude de fructification de Pyrenochaeta lycopersici Schneider et Gerlach sur racines de tomate et de melon. Ann. Phytopathol. 6:45-54.

Duimovic, A. 1991. Evalaución de cuatro fumigantes aplicados al suelo. Revista La Palma (1): 23-29.

Fang, J.G., and Tsao, P.H. 1995. Efficacy of Penicillium funiculosum as a biological control agent against Phytophthora root rots of azalea and citrus. Phytopathology 85: 871-878.

Fravel, D.R.; Marois, J.J.; Lumdsen, R.D. and Connick, W.J. 1985. Encapsulation of potential biocontrol agents in an alginate-clay matrix. Phytopathology 75: 774-777.

Gees, R. and Coffey, M.D. 1989. Evaluation  of a strain of Myrothecium roridum as a potencial agent against Phytophthora cinnamomi. Phytopathology 79: 1079-1084.

Harman, G. E. 2000. Myths and dogmas of biocontrol. Changes in perceptions derived from research on Trichoderma harzianum T-22. Plant Disease (84)377-393.

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[1] Proyectos Fondecyt: 1990785-99 y 1040531-04