Glóbulos rojos: función, producción

 

Las células sanguíneas denominadas eritrocitos o glóbulos rojos tienen como función principal el transporte de oxígeno desde los pulmones hacia los tejidos. Esta función pueden cumplirla gracias a la presencia de la hemoglobina, la que tiene la capacidad de ligar el oxígeno y transportarlo hacia los tejidos por medio del torrente circulatorio.

Los glóbulos rojos normales son discos bicóncavos de un diámetro aproximado de 8 micras y un espesor de 2 micras, el que es menor en el centro. El volumen medio de los glóbulos rojos es de 83 micras cúbicas. Los eritrocitos presentan una gran capacidad de deformación; por lo tanto, su forma puede cambiar cuando atraviesan las paredes de los capilares.

Génesis de los glóbulos rojos

Los sitios de producción de los glóbulos rojos pueden variar, dependiendo de la edad del individuo. Así, en las primeras semanas embrionarias los glóbulos rojos se producen en el saco vitelino. El hígado, el bazo y los ganglios linfáticos asumen la producción en el segundo trimestre del embarazo. Al final del embarazo y a partir del nacimiento, la producción de glóbulos rojos se desarrolla en la médula ósea.

Hasta los cinco años de edad, la médula ósea de todos los huesos produce glóbulos rojos. A partir de los 20 años, la médula de los huesos largos ya no produce eritrocitos, los que se producen en la médula de los huesos membranosos como las vértebras, esternón, costillas y huesos ilíacos.

En la médula ósea existe una población de células denominadas células madre pluripotenciales, de las cuales se puede formar cualquier tipo de célula sanguínea. El número de estas células disminuye con la edad, pero se reproducen durante toda la vida de la persona. También existe otra población, denominada células madre unipotenciales, que es capaz de formar un tipo particular de célula, ya sea los eritrocitos o los leucocitos.

En la línea de producción de los glóbulos rojos, a partir de la célula madre unipotencial se origina el proeritroblasto, la primera célula que se puede reconocer como perteneciente a la serie de los eritrocitos. Esta célula se divide varias veces y puede originar entre 8 y 16 eritrocitos maduros. Posteriormente se obtienen los eritroblastos basófilos, con bajo contenido de hemoglobina. De aquí se originan los eritroblastos policromáticos, con una cantidad mayor de hemoglobina. En virtud de una nueva división y por la formación de grandes cantidades de hemoglobina, se obtienen los eritroblastos ortocromáticos, los que posen una coloración roja. Posteriormente, el citoplasma de estas células se llena con hemoglobina hasta una concentración de 34%, el núcleo se condensa y la célula es expulsada. Esta célula, que se denomina reticulocito, posee una cantidad pequeña de material basófilo constituido por residuos del aparato de Golgi, mitocondrias y algunos organelos citoplasmáticos. El material basófilo desaparece en uno o dos días y estamos frente a un eritrocito maduro. La concentración de reticulocitos en la sangre es poco menor de 1%. Los glóbulos rojos producidos duran en la circulación aproximadamente 120 días, luego de los cuales son destruidos por el sistema reticuloendotelial.

Entre los factores que regulan la producción de eritrocitos están las situaciones siguientes.

1. Anemia. Cuando existe esta patología a consecuencia de hemorragias o cualquier otra causa, se disminuye la cantidad de oxígeno transportada a los tejidos y la médula ósea reacciona produciendo grandes cantidades de glóbulos rojos.

2. Grandes alturas. Aquí la cantidad de oxígeno en el aire está disminuida, por lo tanto el transporte de oxígeno a los tejidos es insuficiente y los glóbulos rojos se producen rápidamente, aumentando su número.

3. Patologías. La insuficiencia cardíaca prolongada y algunas enfermedades pulmonares pueden originar que disminuya el volumen de sangre que pasa por los vasos periféricos, o bien que se dificulte la absorción de oxígeno por la sangre cuando atraviesa los pulmones. Esto origina situaciones de hipoxia que aumentan la producción de glóbulos rojos, pudiendo llegar a aumentar el hematocrito y el volumen total de sangre.

La producción de glóbulos rojos se encuentra estimulada por la hormona denominada eritropoyetina, en cuya ausencia las situaciones de hipoxia no estimulan la producción de eritrocitos. Esta hormona se forma principalmente en el riñón y en menor cantidad en el hígado. La eritropoyetina tiene por acción principal la estimulación de la producción de proeritroblastos a partir de las células eritropoyéticas madres en la médula ósea. La producción de eritropoyetina se inicia principalmente en situaciones de hipoxia, estimulando la producción de eritrocitos en cantidad suficiente para mejorar el transporte de oxígeno a los tejidos. Una vez que completa la cantidad de células para el transporte de oxígeno, la producción de eritropoyetina se detiene. En ausencia de eritropoyetina, la médula ósea produce muy pocos glóbulos rojos, y frente a un exceso de esta hormona la producción de glóbulos rojos puede llegar hasta 10 veces o más del valor normal.

Cuando la médula ósea produce glóbulos rojos con rapidez se liberan células a la sangre en sus formas inmaduras; por lo tanto el porcentaje de reticulocitos puede elevarse llegando a representar entre 30 y 50% del número total de eritrocitos. Con una elevación mayor de la velocidad de producción, aparece en la sangre circulante un alto número de eritroblastos.