7. ENFERMEDADES COLECTIVAS DE LA NUTRICION
Contribución del Dr. Sergio Valiente B.
Profesor Auxiliar Cátedra de Alimentación Escuela de Salubridad, Universidad de Chile

 

Es un hecho ya conocido que el campo de la Nutrición, más especialmente de las Enfermedades Nutricionales, se ha ido ampliando cada vez más a la luz de los nuevos progresos de esta ciencia y de la experiencia ya casi trágica de los países superdesarrollados que han visto cobrar gran importancia relativa a una patología, cuya etiología nutricional es cada día menos discutida. En efecto, se conocen las sustancias nutritivas que el individuo debe obtener de su alimentación; se ha precisado en forma bastante aproximada cuáles son las necesidades de ellas y finalmente se ha observado que si un individuo consume las sustancias nutritivas que requiere de acuerdo a su edad, sexo, actividad y estado fisiológico, dentro de un cierto margen de adaptación va a tener un estado nutritivo normal y estará libre de una enfermedad nutricional.

Pero cualquiera desviación de este equilibrio, más allá de los niveles de adaptación, y mantenida por un tiempo variable, puede traducirse en una enfermedad nutricional, ya sea por déficit en el consumo de una o varias sustancias nutritivas o por exceso en algunas de ellas, especialmente las calorías y algunos tipos de grasas. Se delimitan así dos grandes grupos de enfermedades nutricionales: enfermedades por déficit y enfermedades por exceso, cuyas características en general e importancia es interesante conocer.

Sin embargo, para que una enfermedad nutricional tenga importancia colectiva debe primero ser frecuente, luego causar daño importante a la población y por último, ser susceptible de ser prevenida o controlada mediante medidas al alcance de la colectividad. No todas las enfermedades nutricionales tienen estos atributos en los distintos paises y por ello debe tentarse un análisis de los problemas nutricionales colectivos de cada país con el objetivo de ordenar y cuantificar su importancia a la luz de los conceptos ya expuestos.

Se entiende por "enfermedad nutricional colectiva a aquella producida por déficit o por exceso en el consumo de una sustancia nutritiva, que sea frecuente, cause daño importante a la población y pueda ser prevenida o controlada" (1) , lo que nos permite distinguir en una población tres grupos de individuos:

a) Personas con estado nutritivo normal;

b) Personas con enfermedad nutricional por déficit, y

c) Personas con enfermedad nutricional por exceso.

El estado nutritivo normal es una zona difícil de determinar por falta de buenos etalones de comparación y cuyos limites con los otros dos grupos patológicos son a veces bastante imprecisos. Los métodos de apreciación, incluso el más elemental, cual es la medición del peso de un individuo, se prestan a discusiones. A este estado de normalidad llega teóricamente todo individuo que mantiene permanentemente un equilibrio entre el consumo de alimentos y sus necesidades nutritivas; es decir, se llega a él a través de una alimentación racional, en la cual el individuo conoce sus necesidades, la composición de los alimentos, los elige de acuerdo a sus hábitos y dentro de sus posibilidades económicas.

Sin embargo, como señala Preston james (2) , "el hombre, en su acción modificadora del medio ambiente, actúa a veces con inteligencia, pero en la mayoría de los casos de manera ciega, sin ninguna premeditación, satisfaciendo apenas sus intereses inmediatos"; lo que aplicado a la alimentación se traduce en grandes masas de individuos que no se alimentan en forma racional, que no tienen estado nutritivo normal y por lo tanto se encuentran en algún grupo patológico, como se observa en el Cuadro N° 1.

Cuadro Nº 1

ESTADO NUTRITIVO NORMAL Y SUS DESVIACIONES

Enfermedades por déficit

Estado nutritivo normal

Enfermedades por exceso

DESNUTRICIÓN

Consumo = 1 Necesidad

OBESIDAD

HIPOVITAMINOSIS

Casi equivalente a Salud. Limite poco preciso

DIABETES

BOCIO ENDÉMICO CARIES DENTARIAS

Se obtiene por ALIMENTACIÓN RACIONAL

ATEROSCLEROSIS

1. E n f e r m e d a d p o r d é f i c i t. Este grupo, el más clásicamente conocido, incluye la desnutrición, tanto calórica en adultos como especialmente proteica en los niños, las hipovitaminosis, el bocio endémico y las caries dentarias, enfermedades que al decir de Josué de Castro (2) son producidas por el hombre mismo y cuya trascendencia económica y social ha sido uno de los motores que han movido a la civilización; para algunos, los más, son la consecuencia de la desigual repartición de los bienes y de los sistemas de explotación de la tierra, para otros reflejan la imposibilidad de la tierra de alimentar a sus habitantes.

Tradicionalmente encabeza este grupo la desnutrición calórica y proteica, o desnutrición global o hambre, según los distintos nombres con que se conoce este verdadero flagelo de la humanidad. No cabe duda que su etiología (falta de alimentos), su frecuencia especialmente en la población joven y en los niños, su íntima dependencia del nivel de vida y del bajo ingreso per cápita la convierten, en una buena parte del mundo, como el principal problema de nutrición e incluso en muchas áreas es sinónimo de enfermedad nutricional. En los niños tiene gran preeminencia con el nombre de Desnutrición Proteica o Kwashiorkor o Síndrome Pluricarencial Infantil, como se conoce en Chile (3) .

Formando parte del cortejo sintomático de la desnutrición se encuentran las hipovitaminosis, de gran prevalencia, aunque decreciente en el mundo; las que también pueden encontrarse en forma aislada dando cuadros carenciales típicos (4) .

Dentro de este grupo se incluye el bocio endémico ("bocio que afecta a más del 10% de una población") (5) , el que se considera como una enfermedad nutricional por derivarse de la falta de una sustancia nutritiva, el yodo, aunque ésta no es aportada directamente por la alimentación sino habitualmente por el agua de bebida.

También se incluyen las caries dentarias por su íntima relación con el aporte de flúor del agua y con la calidad de la dieta, especialmente hidratos de carbono, sin que por esto se desconozca la influencia de otros factores patogénicos (6)

2. E n f e r m e d a d p o r e x c e s o. Este grupo relativamente nuevo de la patología nutricional, pero no por ello menos importante, constituye el nuevo desafío que afrontan la mayoría de los países superdesarrollados y puede constituirse en el fantasma que oscurezca el horizonte en aquellos países, como los nuestros, que sin aprovechar la experiencia extranjera se ven paulatinamente transportados desde las enfermedades por déficit a aquéllas por exceso, sin detenerse en la zona de seguridad del estado nutritivo normal. Interesa destacar este grupo ahora, pues aún se puede tomar una acción colectiva de tipo preventivo a través de la alimentación racional.

Se incluye aquí como el representante más genuino a la obesidad, enfermedad que asumimos se debe a un exceso de consumo de calorías por sobre las necesidades, en situación que al mantenerse a través del tiempo lleva al cúmulo de grasa por sobre los valores normales. Si bien puede ser difícil en algunos casos, especialmente niños y mujeres jóvenes, el diagnóstico adecuado, en la mayoría de los casos adultos, es relativamente fácil (7-8) .

La inclusión de la diabetes en este grupo se hace en forma tentativa, puesto que habitualmente se la conoce como una enfermedad metabólica; sin embargo, su íntima relación con la obesidad, la cual es casi de causa a efecto en muchos casos, el hecho de ser obesos casi el 90% de los diabéticos; de ser mucho más frecuente en los obesos (cuatro veces más en mayores de 40 arios) y de estar también íntimamente relacionada con la aterosclerosis, tercer integrante de esta "Tríada de la Sobrealimentación", como la denominamos nosotros (1) , inducen a suponer que su prevención y control pueden obtenerse en forma conjunta con las otras dos afecciones señaladas (9) .

Por último, si bien al presente no se conoce la causa de la aterosclerosis, existen cada día mayores argumentos que inducen a pensar que ella puede ser considerada un problema nutricional susceptible de ser prevenido mediante cambios en la alimentación de las poblaciones. En efecto, actualmente se ha demostrado en forma clínica y experimental que se puede modificar los lípidos sanguíneos mediante cambios de algunos factores de la dieta especialmente grasas, y tipos de hidratos de carbono (10, 11, 12) demostrando la primera parte de la fórmula clásica de

pero se está aún lejos de demostrar la segunda parte de esta fórmula, es decir la producción de lesiones típicas de aterosclerosis mediante la modificación de los lípidos sanguíneos. Sin embargo, abonan en este sentido:

a) La placa de ateroina contiene abundante colesterol y otros lípidos que parecen derivarse de los lípidos sanguíneos;

b) La elevación experimental del colesterol en animales da origen a lesiones muy semejantes al ateroma humano;

c) Los enfermos con infarto del miocardio tienen como grupo colesterol sanguíneo más elevado que los normales;

d) Enfermedades que tienen hipercolesterolemia dan mayor frecuencia de lesiones coronarias;

e) Poblaciones con colesterol elevado tienen mayor mortalidad por enfermedad coronaria, y

t) El número de "nuevos" accidentes coronarios en poblaciones controladas es mayor en sujetos con colesterol elevado.

Si se demuestra que la aterosclerosis se puede producir mediante cambios en los lípidos sanguíneos, inducidos a su vez por factores dietéticos, entonces categóricamente aterosclerosis pasaría a constituir una enfermedad nutricional posiblemente susceptible de ser prevenida.

En el cuadro Nº 2 se resumen las características generales más importantes de ambos grupos de enfermedades nutricionales. Debe destacarse la distinta frecuencia de ellas según las edades, su asociación con el nivel de vida y fundamentalmente la necesidad de medidas colectivas de suplementación para la prevención de los déficit específicos y de una buena educación alimentaria en la prevención de obesidad, diabetes y posiblemente aterosclerosis.

Dado el carácter colectivo que tienen ambos grupos de problemas nutricionales, por déficit y por exceso, creemos que ellos escapan al control individual y deben ser enfocados desde el punto de vista de las

Cuadro Nº 2

CARACTERISTICAS ENFERMEDADES NUTRICIONALES POR DEFICIT Y POR EXCESO

Déficit

Exceso

"Clásicas": las más conocidas.

Casi desconocidas como Enfermedades Nutricionales.

Muy frecuentes, pero en disminución.

Frecuencia creciente.

Niños y adultos jóvenes.

Adultos y ancianos.

Asociadas a bajo nivel de vida.

Asociadas a alto nivel de vida.

Prevención por cantidad más que calidad.

Prevención por calidad más que cantidad.

Soluciones colectivas, no individuales (enriquecimiento, suplementación, yodación, fluoración) .

Solución individual por ahora, pero deben ser de control colectivo.

medidas colectivas tanto en su prevención primaria como en la solución de los múltiples problemas derivados del tratamiento de los casos y sus implicaciones médicas, económicas y sociales.

Para los países en desarrollo y latinoamericanos en especial, las enfermedades nutricionales colectivas constituyen problemas susceptibles de ser prevenidos a través de una alimentación racional, que regula el consumo de alimentos de acuerdo a las necesidades, considerando los hábitos de consumo y la disponibilidad económica del país y de cada uno de sus habitantes; la importancia de la educación alimentaria es decisiva en la prevención de las enfermedades nutricionales colectivas.

BIBLIOGRAFÍA

1. Valiente, S. y Arteaga, A.: "Problemas Nutricionales Colectivos de Chile"; Rev. Méd. Chile (por publicarse).

2. Castro, J. de.: "Geografía del Hambre"; Ed. Universitaria, Santiago, 1961.

3. Scroggie, A.; Herrera, O.; Santa lilaría, J.; Gantes, R., y Donoso, G.: "Características del Síndrome Pluricarencial Infantil en Chile"; Nutrición, Bromatología y Toxicología 1:9, 1962.

4. Interdefiartnaental Committee on Nutrition for National Defense: "Chile: Nutrition Survey, March-June 1960 , National Institutes of Health, Bethesda, Maryland, USA, 1961.

5. Tercera Conferencia sobre los problemas de Nutrición en la América Latina, Caracas. Informe 12, Oficina Sanitaria Panamericana, Washington, 1954.

6. Shaw, J. H.: "Nutrition and dental caríes"; J.A.11Z.A. 166-633, 1958.

7. Valiente, S., y Taucher, E.: "Peso aceptable para adultos"; Bol. Hosp. S.J. Dios. 8:15, 1961.

8. Valiente, S.; Arteaga, A.; Santa María, J. Y., y Muñoz, Al.: "Obesidad: ¿un problema nutricional colectivo en Chile?"; Rev. Méd. Chile (en prensa).

9. Canessa, 1.; Valiente, S.; Jaramillo, J.; Pantoja, A.; García de los Ríos, M., y Mella, I.: "Encuesta de morbilidad diabética en Chile"; Rev. Méd. Chile 88:22, 1960.

10. Olson, R. E.; "Diet and eoronary artery disease , Circulation 22:29, 1960.

11. Valiente, S.; Arteaga, A.; Santa María, J. V. Tagle, M. A., y Ballester, D.: Valores del colesterol total en obreros chilenos normales"; Rey. Méd. Chile (en prensa).

12. Arteaga, A.; Valiente, S.; Taucher, E.; Santa María, J. V.; Tagle, M. A.; Ballester, D., y Muñoz, M.: "Relación entre el colesterol y grasa de la dieta en 461 casos de adultos normales de ambos sexos"; Rev. Méd. Chile (en prensa).