2. DIFUSIBILIDAD

 

La experiencia histórica ha demostrado que existen enfermedades muy difusibles y otras de escasa difusibilidad. Se comprende que la mayor o menor difusión de una enfermedad depende del juego simultáneo de las tres variables descritas más arriba: reservorio, vía de transmisión y susceptibles. Se ha buscado la manera de medir el potencial de difusibilidad y el índice que más habitualmente se ha usado es la tasa de ataque secundario, es decir, el porcentaje de susceptibles que enferman después de haberse puesto en contacto con un caso primario. Chapin, que fue médico sanitario del distrito Providence, Rhode Island, durante largos años, hizo interesantes estudios sobre la propagación del sarampión, escarlatina, difteria y otras enfermedades respiratorias, que constituyen una contribución clásica de la Epidemiología. Con respecto a sarampión, estudió una población total de susceptibles de 17.265 individuos, en quienes la tasa de ataque secundario fue de 75,7%. Esta tasa fue muy alta en los niños pequeños y decrece a medida que aumenta la edad. En igual forma se ha procedido a estudiar la conducta de otras enfermedades transmisibles, a fin de poder medir su potencial de difusibilidad. Ha resultado así que las enfermedades más altamente difusibles son las siguientes, en el orden que se expresa: viruela, sarampión y coqueluche.

El estudio de la tasa de ataque secundario tiene múltiples aplicaciones prácticas para aclarar muchos aspectos de cada enfermedad y constituye un índice que se ha utilizado para evaluar vacunas, aislamiento y otras medidas de control. Cuando el potencial de difusibilidad es muy alto en la enfermedad, este hecho apoya la transmisión aérea. Si la tasa de ataque secundario es cero, debe sospecharse la existencia de un reservorio animal o la transmisión por vector. En el caso de malaria, tifus exantemático, fiebre amarilla, no existe posibilidad alguna de que se transmita la enfermedad si no existe el vector.

Pero queda una consideración extraordinariamente importante y es la situación que se presenta cuando la tasa de ataque secundario es baja. Hasta aquí el método (le lectura usado ha sido el caso clínico, pero existen numerosas enfermedades en que una masa importante de los enfermos son formas subclínicas o inaparentes.