TIFUS EXANTEMATICO

 

Historia: Hipócrates usó la palabra tifo para designar al estado de estupor y embotamiento que caracteriza a esta enfermedad. Sin embargo, no distinguió entre las varias enfermedades infecciosas capaces de producir esa condición. Sólo en 1829 el clínico francés Louis hizo notar las diferencias entre tifus y fiebre tifoidea.

El proceso en el conocimiento de la etiología, patología y epidemiología ha permitido llegar al estado actual en que se reconocen cuatro grandes grupos de enfermedades producidas por rickettsias.

A. Tifus epidémico, transmitido por piojos;

B. Tifus endémico, transmitido por pulgas;

C. Fiebre manchada de los Montes Rocallosos y otras enfermedades similares, transmitidas por garrapatas, y

D. Tsutsugamushi (fiebre fluvial del Japón) y otras similares, transmitidas por acarinos.

Estas rickettsiosis, particularmente el tifus epidémico, han tenido extraordinaria importancia en la historia humana. Zinsser, en su libro "Rata, piojo. e historia" demuestra cómo el tifus exantemático ha condicionado o intervenido en casi todos los grandes acontecimientos históricos: las Guerras de Granada, las Guerras de la Edad Media, la retirada de Napoleón en la campaña de Rusia, en la conquista del Nuevo Mundo, etc. Es difícil encontrar un acontecimiento de significación histórica en que el tifus no aparezca estrechamente asociado con guerras, caídas de imperios, revoluciones, etc. Ello ha hecho decir que el tifus ha sido el "general invisible" de todas las batallas.

En la última guerra, un importante adversario que los americanos enfrentaron en las operaciones del Pacífico fue el Tsutsugamushi. Fue preciso que un grupo de epidemiólogos encabezados por Maxcy estudiase el problema y organizara el control para permitir el curso de las operaciones bélicas. El tifus exantemático, junto a la viruela, peste bubónica, fiebre amarilla, fiebre recurrente y cólera, integran el grupo de las enfermedades "pestilenciales" que han azotado por siglos a la especie humana. Todavía constituye un importante problema de salud pública en muchas áreas del mundo.

E p i d e m i o l o g í a.

Existen dos características del agente causal que condicionan la epidemiología del tifus exantemático:

1) Exige célula viva para su mantención, por lo cual aparece estrechamente asociado al huésped, y

2) Se multiplica en el cuerpo (le artrópodos, condición que determina la transmisión.

A r t r ó p o d o s t r a n s m i s o r e s.

En 1909, Nicolle, Comte y Conseil lograron el pasaje del tifus a través del mono, mediante el uso de piojos infectados.

En 1914, Nicolle, Blanc y Conseil llamaron la atención sobre la virulencia de deyecciones de piojos como mecanismo de transmisión. En 19221923, Alkin, Bacot y Sikora establecieron la importancia de la deyección infectada como mecanismo de transmisión, junto con la persistencia de la rickettsia en las deyecciones secas. En 1926, Maxcy, por inferencias epidemiológicas, y Mooser, con pruebas de laboratorio, demostraron la existencia del tifus murino.

Teóricamente, varias especies de pulgas y piojos son capaces de transmitir los tifus, pero en condiciones naturales los vectores ordinarios son:

Tifus epidémico: piojo humano (P. Vestimenti, P. Capitis).

Tifus murino: pulgas Ceratophylus fasciatus y Xenopsylla cheopis.

Los mecanismos de transmisión aparecen muy ligados a las condiciones anatómicas, fisiología y hábitos de ambos parásitos. Algunas de estas condiciones son fundamentales para entender las diferencias existentes en la transmisión y su influencia sobre las medidas de control.

a) Características del piojo:

1) Hábitos de vida de parásito permanente, con poca movilidad para pasar de un individuo parasitado a otro, incluso para moverse en el cuerpo del mismo individuo;

2) Facilidad de aplastamiento, lo que determina expulsión de materias fecales. El aplastamiento combinado con rasquido facilita la inoculación del tifus;

3) Contaminación de ropas, que se impregnan con deyecciones de pío jos. La deyección seca, en forma de un polvo fino, es capaz de persistir largo tiempo en ropas pertenecientes a un individuo parasitado;

4) Infección de piel y mucosas por el rasquido y combinación de mecanismos enumerados más arriba, y

5) Puede intervenir en pequeños brotes de tifus murino, aunque no sea ésta la vía natural de transmisión.

b) Características de la pulga:

1) Parásito con mucha actividad. A diferencia del piojo, la pulga salta y cambia fácilmente de sitio (es capaz de saltar a una altura 15-20 veces mayor que la longitud de su cuerpo);

2) Cubierta quitinosa que la protege contra el aplastamiento;

3) Infección de mucosas, por picadura;

4) Pasaje humano sucesivo agota el virus. La rickettsia murina necesita mantenerse en su reservorio natural que es la rata. Trasplantada de ese reservorio a la especie humana tiende a extinguirse, por lo tanto, la posibilidad de epidemia tiene una limitación importante en este factor biológico, y

5) Mantención como parásito obligado de la rata.

Ya hemos examinado el parásito vector y sus características de mayor importancia para la transmisión. Veamos los reservorios en ambos casos, problema de mucha importancia y muy debatido en cuanto a explicarse dónde permanece la rickettsia en los periodos interepidémicos, que ha intrigado a los investigadores por varios años.

R e s e r v o r i o d e l t i f u s c l á s i c o o e p i d é m i c o. Ha sido éste un problema muy discutido. Hoy día se puede resumir la evidencia acumulada en cuatro reservorios conocidos, con diferente valor:

1) E n f e r m o s s u b c l í n i c o s e i n a p a r e n t e s: Nicolle (1919) , Mooser y Pschenichnow, en la Unión Soviética, han señalado la existencia de casos subclínicos o infecciones inaparentes. Montoya y col. en Perú demostraron la existencia de seroinmunidad en poblaciones donde el tifus es endémico (Arequipa, Puno, Cuzco). En estas localidades los adultos eran inmunes en proporciones muy altas, de 61 a 94%, según tests de neutralización y desviación del complemento. La proporción de individuos seroinmunes aumenta con la edad, lo cual sugiere que la mayoría de las infecciones en esas áreas ocurren en edad temprana, probablemente en formas atenuadas o atípicas.

Sin embargo, el valor de estas infecciones subclínicas como reservorio aparece discutible, porque el virus atenuado no difunde ni se multiplica fácilmente, con tendencia a extinguirse. La virulencia es muy baja y poco frecuente de demostrar en los casos benignos. Nuevos estudios permitirían evaluar mejor este asunto.

2. R e c i d i v a s a l a r g o p l a z o (enfermedad de Brill): En 1896, Brill observó el cuadro clínico y por analogía al tifus observado en Europa y sostuvo que se trataba de la misma enfermedad. Se observaba en .inmigrantes judíos procedentes de Polonia y otros países donde habían sufrido tifus y que 10-20 o más años después presentaban recidivas con un cuadro clínico atenuado. Lo curioso es que se trata de un tifus sin piojo, en que la rickettsia ha persistido por años en algún sitio del organismo y por razones desconocidas vuelve a atacar al individuo. Si un enfermo de Brill es picado por un piojo, se abre la posibilidad de un brote epidémico, porque se restablece la cadena natural de transmisión.

En 1912, Anderson y Goldberg aislaron virus tíficos en estos enfermos y en 1933 Zinsser y Castañeda demostraron que se trataba de rickettsia epidémica.

La enfermedad de Brill parece tener mucha importancia para explicar los estallidos epidémicos que ocurren después de largos períodos, según ha formulado Zinsser, quien sostuvo que estas recidivas podrían explicar la mantención del virus. Actualmente la evidencia epidemiológica tiende a dar una importancia creciente a la enfermedad de Brill.

3. M u t a c i ó n d e l a r i c k e t t s i a: Hay numerosos trabajos que han investigado la posibilidad de mutación de una cepa a otra (Craigie, Plotz, Shepard, Palacios). Se puede concluir: 1) que cada tipo de rickettsia posee un antígeno específico, y 2) existen antígenos, grupo específicos. La diferencia entre ambos tipos es más probable que sea cuantitativa que cualitativa, por diferente distribución de los antígenos. Sin embargo, las variedades murina y clásica aparecen como entidades fijas en la naturaleza.

4. D e y e c c i o n e s d e l p i o j o : En 1933, Arkwright y Sikora demostraron la persistencia del virus tífico en las deyecciones secas del piojo. Posteriormente, Feggin, Starzyck, Mosing, Radlo, Baltazard y Blanc han comprobado, en resumen, que las ropas cargadas con deyecciones secas en forma de un polvo muy fino, son capaces de infectar después de mucho tiempo. La contaminación humana se haría por vía de las mucosas: ocular, nasal o bucal.

Observaciones de Zibbermann y Pschenichnow en epidemias más recientes ocurridas en Polonia y URSS., indican que las deyecciones infectadas de piojos constituyen un mecanismo muy importante de conservación del virus en 1a naturaleza.

R e s e r v o r i o d e l t i f u s m u r i n o. Maxcy, basado en observaciones epidemiológicas sugirió, en 1926, que el reservorio sería la rata; Mooser, Zinsser y Castarieda, en 1931, aislaron virus murino del cerebro de un roedor en México, capturado en una cárcel.

La evidencia experimental indica que la vía digestiva es la más importante en la transmisión rata-rata, las cuales adquieren la infección a partir de orinó, deyecciones de pulgas, piojos de la rata e, incluso, directamente de órganos ingeridos en casos de canibalismo, frecuente en ratas. Hay fuertes razones que explican y señalan a la rata como reservorio del tifus murino:

1) Alta frecuencia de infección natural en roedores;

2) Baja mortalidad, por lo cual individuos infectados continúan circulando y no se eliminan, y

3) Persistencia casi indefinida de la rickettsia en los órganos, en especial cerebro de la rata.

M e c a n i s m o d e t r a n s m i s i ó n a l h o m b r e. El pasaje rata-hombre se realiza fundamentalmente cuando pulgas infectadas abandonan su huésped natural y pasan al hombre. La frecuencia, distribución del tifus murino y otras características dependen de:

a) Población de ratas en la comunidad;

b) Población de pulgas en cada rata, en especial X. Cheopis;

c) Frecuencia con que la enfermedad pasa de rata a rata, y

d) Grado de exposición del hombre a la pulga de la rata.

Es posible que las excretas de pulga infectadas y desecadas se incorporen al polvo de la habitación y alcancen al hombre por la vía respiratoria, donde la rickettsia puede penetrar a través de las mucosas bucal, nasal y ocular. Se desconoce la importancia relativa de este mecanismo, pero se admite como posibilidad bien definida.

En cuanto al tifus clásico, el piojo ingiere rickettsia, la cual se multiplica en la pared intestinal, donde las células aumentan de tamaño hasta estallar y la rickettsia empieza a salir con las deyecciones 3-5 días después de ocurrida la picadura. El piojo enferma y muere alrededor del décimo día. Zinsser describe el ciclo de la rickettsia en el piojo en la forma pintoresca siguiente:

"El piojo comparte con nosotros la desgracia de ser presa del virus tífico. Si el piojo pudiera soñar, la pesadilla de su vida sería el temor de habitar algún día un ser humano infectado. Porque el huésped puede sobrevivir; pero el piojo con mala estrella que pega su hostelo a través de una piel infectada y se imbibe del loado virus junto con su alimento, es sentenciado sin salvación. En 8 días enferma, a los 10 días está in extremis, el undécimo o duodécimo día su cuerpecillo se pone rojo de sangre extravasada del intestino y exhala su alma diminuta".

D i s t r i b u c i ó n g e o g r á f i c a: El tifus exantemático clásico se distribuye en áreas donde prevalecen ciertas condiciones fundamentales que favorecen su mantención: hacinamiento; falta de agua y hábitos higiénicos, uso repetido de la misma ropa. Podríamos agregar el frío como otra condición asociada. Todas estas condiciones o factores son características comunes en áreas poco desarrolladas y de bajo standard cultural y sanitario: Siberia, Europa Suroriental, Asia Menor, África del Norte, México y regiones andinas de Sudamérica (Perú, Ecuador, Bolivia y Colombia).

Las mismas condiciones se producen en el curso de guerras y en la postguerra; de ahí que el tifus exantemático aparezca asociado con toda clase de acontecimientos históricos que conducen a hacinamiento, miseria y desaseo. Gordon, en 1948, describió las epidemias en Europa durante la última guerra. En 1945-46 hubo epidemias en Japón y Corea con unos 30.000 casos y 6-10% de letalidad.

En cuanto al tifus murino, su prevalencia está asociada a la población de ratas. El riesgo de infección es más alto entre personas que manipulan alimentos, con mayor prevalencia en los hombres y en meses de verano, debido a hábitos de la rata y de la pulga.

V a c u n a s : Se han hecho muchos esfuerzos para obtener un antígeno en cantidad suficiente y desprovisto de virulencia. Weigl, en 1933, usó deyecciones de piojos infectados, mediante un enema rectal, pero, aparte de las dificultades técnicas se necesitan deyecciones de 200-300 piojos para inmunizar una sola persona.

Blanc y Baltazard, en 1941, desarrollaron un método para obtener virus murino atenuado a partir de deyecciones de pulgas. Una vacuna semejante se usó en 1930 en África del Norte, la cual introducida en Chile durante la epidemia de 1932 originó una catástrofe. La rickettsia, por razones no conocidas, recuperó su virulencia y entre los vacunados hubo una alta incidencia de la enfermedad y elevado número de muertes.

En 1940, Cox y Bell desarrollaron una vacuna que consiste en rickettsia inactivada obtenida por cultivo en saco de la yema. Esta vacuna reúne condiciones de potencia y capacidad de producción en gran escala. Se administra en 2 dosis de 1 cc., espaciadas en 1 mes, por vía subcutánea. Hay evidencia para demostrar que la vacuna Cox reduce la incidencia, modifica el curso de la enfermedad y rebaja la letalidad, aunque no hay estudios controlados que midan su eficacia en condiciones naturales.

La llamada Cepa E fue aislada por Clavero y Pérez Gallardo en España en 1942. Constituye una mutante de R. prowazeki apatógena. Después de varios ensayos preliminares en Angola y los Estados Unidos con voluntarios humanos, se iniciaron las pruebas en gran escala en Perú, escogiendo áreas endémicas de tifus clásico (Cuzco, Puno), donde alrededor de 8.000 personas recibieron la vacuna y alrededor de 6.000 sujetos controles recibieron un placebo. Se observaron reacciones inmediatas de tipo tóxico y retardadas, pero tolerables, en proporciones variables de los vacunados (fiebre, cefalea, malestar entre 60-70 por ciento de los casos) .

La respuesta serológica fue muy buena y persistente. Un 95% tuvieron respuesta inmediata con una duración mínima estimada de 66 meses. No pudo evaluarse con exactitud la incidencia de tifus en las poblaciones vacunadas y controles en observación, pero pudo estimarse que el número de infecciones clínicamente manifiestas fue aproximadamente el doble en no vacunados. La principal dificultad fue la frecuencia de infecciones subclínicas en el área.

CONTROL

Como en toda enfermedad transmisible aguda se debe distinguir 2 tipos de medidas: a) frente a un brote epidémico, y b) medidas permanentes de control.

M e d i d a s f r e n t e a u n b r o t e. La experiencia repetida en diversas partes del mundo y en especial las epidemias durante la última guerra (Nápoles, 1944) , con el uso de modernos insecticidas han permitido definir líneas bien precisas en el control de brotes epidémicos, que en orden cronológico deberían ser:

1) Protección del personal con vacuna Cox, aplicación de DDT en ropas;

2) Identificar y aislar casos (DDT, baño, despiojamiento) .

Se sabe que el tifus no se transmite de persona a persona, pero el aislamiento es importante mientras no se cuente con la seguridad absoluta de haber eliminado los piojos tanto del enfermo como en sus convivientes;

3) Protección de contactos (DDT). Se ha postulado el uso profiláctico de cloromicetina;

4) Círculos concéntricos. Desinsectizar individuos, camas, ropas en círculos alrededor del foco inicial, avanzando en forma centrífuga diariamente, hasta cubrir el área;

5) Búsqueda de casos. Aislamiento e iguales medidas que en 2) , con todo caso sospechoso;

6) Control de infección a distancia. Un sujeto infectado o enfermo puede transportar la infección lejos del foco inicial en forma semejante a como ocurre en los incendios ("chispas voladoras"). Deberá vigilarse estas metástasis y atacarse como nuevos focos;

7) Protección con DDT y vacuna a ciertos grupos - de la comunidad más expuestos y de mayor importancia ejecutiva con respecto a control del brote: autoridades civiles y militares, policía, instituciones cerradas (cárcel, hospitales, asilos, etc.);

8) Cordón sanitario. Esta es una noción vaga y general, que en el caso de tifus exantemático se cumple cuando las medidas se concentren a desinsectizar. El despiojamiento en masa resulta discutible, porque hecho en forma indiscriminada tomaría mucho tiempo, es caro y de rendimiento dudoso frente a la epidemia. La educación del público es muy importante, aunque difícil de practicar en condiciones de emergencia, en que es preciso actuar con rapidez, y

9) Inmunización masiva. Aun cuando la vacuna es efectiva y posible de producir en gran escala, su utilidad se limita a individuos expuestos: investigadores de laboratorio, viajeros a zonas endémicas, etc. En ningún caso resulta recomendable como elemento básico para el control de una epidemia.

M e d i d a s d e c o n t r o l p e r m a n e n t e. El tifus exantemático es un ejemplo de problema socioeconómico, en que en último término se trata de eliminar el piojo. Pero el piojo es expresión de miseria, desaseo, atraso cultural y sanitario, hacinamiento, de tal modo que su combate es integral y muy complejo. Montoya y Osejo (1948) demostraron en Colombia que era posible rebajar la infestación de piojo en una comunidad desde 65-70% hasta 5% o menos, mediante el uso de DDT en forma masiva. Postularon que un nivel de infestación bajo reduce la probabilidad de estallidos epidémicos, pero el problema consiste en desplegar medidas capaces de mantener ese nivel de 5% o menos.

C o n t r o l d e p i o j o : Hay que tener presente algunos rasgos de la biología del piojo para una correcta aplicación del control. Existen 3 variedades de piojos humanos: Pediculis vestimenti (ropas), P. Capitis (cabeza) y P. pubis (pelos del pubis). El de mayor importancia epidemiológica es el piojo de la ropa.

La hembra deposita los huevos en las costuras y dobleces de las ropas. El huevo tarda 16 días en completar su desarrollo hasta la forma adulta, pero todas las formas activas (larva, ninfa y período de preoviposición) requieren sangre, que se procuran en comidas pequeñas y repetidas. El desaseo y la mantención de la misma: ropa, especialmente de contacto íntimo, favorecen la pululación del piojo, que puede alcanzar números de cientos o miles para un individuo parasitado. El hacinamiento favorece el pasaje del piojo a otros individuos, condiciones que se producen en las cárceles, campos de concentración, viviendas pobres, en tiempos de guerra o desastre y en áreas subdesarrolladas.

El esfuerzo para controlar el piojo no debe Hacerse en forma indiscriminada a toda la comunidad, sino concentrarse en ciertos grupos donde se espera encontrar máxima infestación o grupos de importancia epidemiológica;

1) Prisiones y cárceles, donde prevalece desaseo, hacinamiento y continuo tránsito de reos parasitados;

2) Hospederías y hoteles de ínfima categoría, donde habitualmente hay una rotación de clientes parasitados. En todos los países latinoamericanos existe una variedad de albergues colectivos de precio ínfimo, a veces regentados por instituciones religiosas (Ejército de Salvación) o por particulares. Presentan un problema de difícil y costoso manejo, porque son pequeñas unidades diseminadas en la ciudad, con una clientela muy móvil. Las brigadas pueden visitar un albergue con cierta frecuencia, pero en el período comprendido entre las visitas, nuevos clientes parasitados pueden dejar y propagar sus piojos, lo cual esteriliza la acción rutinaria de sanidad. Lo mejor es hacer una desinsectización simultánea v masiva y entregar la mantención de las medidas al propio encargado del albergue, quien debería responsabilizarse de su ejecución. Si este esquema funciona, el control posterior se transforma en visitas para supervisar y asesorar, y

3) Escolares. Una experiencia personal en Chile nos reveló que entre 5 y hasta 20% de los niños estaban parasitados. Pero en este caso no vale nada el tratamiento del niño sin prolongar la acción hasta el hogar; por lo tanto, cada niño parasitado sirve como indicador de un núcleo familiar infestado. A veces no basta con el tratamiento insecticida, porque hay que ocuparse de piodermitis variadas entre los infestados; más aún, es necesario complementar la acción con corte de pelo.

En todos estos sitios, la desinsectización comprende personas, ropas y camas. Los métodos usados han sido a base de DDT en varias formas:

1) Mezcla en talco al 10%;

2) Solución de kerosene al 10%, y

3) Otras soluciones y suspensiones.

La mezcla en talco es buena para personas, ropas y camas. Se administra en forma sistemática con bomba de mano. La solución en kerosene puede manchar la ropa, causar irritaciones de la piel y mucosas o simplemente molestar por el olor, pero puede usarse si no se dispone de otro medio.

Queda el problema de los huevos, que se pueden remover por lavado o usando alguna sustancia ovicida: xilol, benzol al 5-l0%. El piojo de la cabeza se puede combatir con una suspensión en agua que lleva DDT (insecticida), benzol (ovicida), alguna sustancia emulsionante (tritón X-100, Tween 80) y gotas de perfume para dar un olor grato a la suspensión. Cuando se usa DDT solamente, se recomienda una segunda aplicación 10 días después de la primera, a fin de liquidar la nueva generación de piojos a partir de los huevos existentes en la primera aplicación.

Una buena forma es la llamada NBIN, que actúa contra piojos y sarna:

Benzoato de Benzilo 68 partes (Acaricida)

Tween 80 14 partes (Emulsionante)

Benzocaina 12 partes (Ovicida)

DDT 6 partes (Insecticida)

El hexa-dicloro-benceno (gamexano) ha sido usado con éxito en forma de lociones, pomadas y jabones para control simultáneo de piojos y sarna (al 5%) . En Chile, México y otros países se ha incorporado la sustancia a jabones de 2 tipos: de lavado, para ropas y baño; perfumado, para las manos y cara.

Se entiende que el control del piojo no puede limitarse al uso de estas sustancias. Lo básico es disponer de facilidades para el baño y lavado de ropas (baños públicos, lavanderías, servicio de peluquería), lo cual implica promover hábitos de limpieza en la comunidad. De aquí la importancia de la Educación Sanitaria, que tiene en este. programa una excelente oportunidad para desplegar todos sus métodos. En Chile, donde existen focos antiguos de tifus en reductos indígenas del sur del país, fue preciso editar una película hablada en mapuche, a fin de facilitar su comprensión por las comunidades donde se concentra el control.

En 1933, a partir de esos focos se originó una epidemia que se extendió por un periodo de cuatro años causando unas 8.000 muertes. En 1947 se inició otro brote en los mismos reductos indígenas, pero esta vez se disponía de DDT y una organización eficiente. En un mes se trataron 80 mil personas, ropas y camas, con el resultado que se evitó la. propagación del brote. Desde entonces, tifus clásico se ha mantenido bajo control y reducido a casos esporádicos. Para 1952, la tasa de mortalidad fue de 0.1 x 100 mil. Es un excelente ejemplo en Latinoamérica para ilustrar la eficacia de los modernos procedimientos en el control de esta enfermedad.

CONTROL DE LA RATA Y LA PULGA

El control del tifus murino está centrado a la rata, lo cual significa afrontar un nuevo problema complejo y difícil. La lucha contra la rata no se justifica por tifus, sino también por peste, sodoku, triquinosis, coriomeningitis linfocitaria, etc. Pero solamente el daño económico que causan es incalculable, por destrucción o daño de alimentos y numerosos otros perjuicios de larga descripción.

Davis es un ecólogo que ha hecho sorprendentes estudios sobre ratas durante más de 15 años. Ha podido determinar tasas de natalidad, mortalidad, dinámica de las poblaciones y hábitos de las ratas, en un conjunto de información que resulta casi apasionante. De aquí derivan puntos fundamentales para el control, que son:

1) Alterar las condiciones ambientales para reducir la población de ratas, y

2) Control periódico y corrección de defectos en las viviendas. De aquí resulta que este problema está íntimamente asociado a construcción de viviendas y edificios a prueba de ratas y rehabilitación en los ya construidos. Davis cree que la matanza de ratas mediante venenos o captura con trampas son contraproducentes. La substracción de individuos en una colonia estimula la procreación con tal rapidez que la población crece.

Toda acción debe ser simultánea y planificada para un "block" entero o un área infectada. El aplicar medidas en una vivienda es absolutamente estéril. Por ejemplo, el uso de venenos en una casa da una ilusoria idea de triunfo, pero en realidad esa casa se transforma en un matadero de ratas para todo el "block", y los individuos son substituidos con rapidez.

Recientemente se han desarrollado varios raticidas muy activos. Antu es específico para la rata noruega, pero puede matar animales domésticos e incluso niños, lo cual exige, un manejo muy cuidadoso. El 1080 (fluoroacetato de sodio) es muy poderoso, pero tóxico para la especie humana, a tal punto que se ha prohibido su uso en muchas partes. Ambos actúan con rapidez y están indicados en campañas masivas de desratización.

En cambio, el warfarin, derivado del dicumarol, es una droga que actúa lentamente, por acumulación. Como la dosis requerida es baja es menos peligroso que los anteriores, pero no se recomienda en campañas masivas por la lentitud de su acción.

En los barcos se va pasando gradualmente de la clásica fumigación con ácido cianhídrico a la construcción a prueba de ratas, que da resultados más satisfactorios y permanentes.

En relación con tifus murino y dada la complejidad de control de ratas, el problema se ha desplazado a controlar la pulga de la rata, X. Cheopis, mediante el uso extensivo de DDT en talco en todos los sitios donde pululen los roedores. Estudios controlados mediante captura periódica de ratas y recuento de pulgas por animal, han demostrado que es posible rebajar en forma significativa la población de parásitos de la rata, lo cual intercepta la vía de transmisión al hombre.

Pero toda medida de control permanente no vale nada, si no va sólidamente apoyada en educación sanitaria sostenida y sistemática, tendiente a cambiar actitudes en la población y promover la higiene personal, de la vivienda, combate de las ratas y los vectores del tifus clásico y murino.

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