5. ENCUESTA Y FICHA EPIDEMIOLOGICA

 

Es el paso que sigue a la notificación. Ya se discutió más atrás sobre la conveniencia que se haga por un médico epidemiólogo o una enfermera especialmente adiestrada.

De un modo general, la encuesta de cada caso persigue los siguientes propósitos:

-Investigar la posible fuente de infección.

-Investigar la existencia de otros casos, confirmados o sospechosos, entre los contactos.

-Adoptar medidas de control en el grupo afectado.

-Educación sanitaria.

Por tratarse de una acción importante, los hallazgos deben quedar registrado en una:

F i c h a E p i d e m i o l ó g i c a. Se llama Ficha Epidemiológica al documento en el cual se registran todos los datos que tienen importancia epidemiológica y administrativa respecto de un caso. Estos datos están destinados a tabularse y ser presentados para su interpretación.

J u s t i f i c a c i ó n : A menudo el médico o el administrador se contenta con anotar algunos datos en cualquier papel. Esto no sirve porque no se rige por ningún sistema. La ficha es necesaria por las siguientes razones: .

a) Porque en ella se ordena en forma sistemática los datos que se desea recoger;

b) Porque facilita de este modo la investigación;

c) Sirve para evitar olvidos y omisiones;

d) Porque sólo mediante una ficha se investiga lo que estrictamente es necesario anotar, y

e) Porque una anotación sistemática permite ser tabulada.

Por constituir la ficha el primer paso de todo un proceso que va a finalizar en análisis y conclusiones, debe estudiarse muy cuidadosamente.

Hay ciertos principios generales para toda ficha que deben tenerse presentes desde la partida:

1º Debe existir una definición clara de propósitos;

2º La ficha debe ser adecuada al tipo y calidad de personal que la va a manejar, y

3º La ficha debe ser simple.

Aparte de esto, hay otros requisitos que también son importantes: formato, material adecuado, debe discutirse en conjunto con el personal que la va a usar. Debe ensayarse antes de entregarse para su impresión definitiva, etc.

A menudo cuando se elabora una ficha el administrador se tienta por incluir muchos datos. La ficha resulta ambiciosa y se pierde de vista el propósito para el cual va dirigida.

En general, las fichas epidemiológicas son de dos tipos:

a) De rutina,

b) Investigaciones especiales.

Las fichas de rutina son aquellas que se usan en un Servicio en la üivestigación sistemática individual de todo caso infeccioso (o no infeccioso). Cuando ha ocurrido un brote localizado de una enfermedad en particular suelen elaborarse fichas especiales y adecuadas al propósito determinado de investigar ese brote. Sin embargo, cualquier ficha siempre lleva un propósito que debe estar bien definido.

Una vez que existe un propósito claro, cabe discutir qué datos van a incluirse. Para ello, debe tenerse presente las siguientes tres condiciones:

1º El dato debe ser útil;

2º El dato debe ser tomado con facilidad, y

3° El dato recogido debe ser confiable (reliable) .

Si un dato en discusión no cumple con estas tres condiciones simultáneamente no debe incluirse. De otra manera, se cae en el vicio tan frecuente de elaborar fichas que después:

a) No se llenan completamente;

b) No se pueden tabular;

c) Se cae en interpretaciones erróneas, porque los datos recogidos ¡lo merecen fe, y

d) Se tabulan innecesariamente datos inútiles, etc.

Una ficha epidemiológica consta de ciertas parte3 fundamentales o grupos de datos con un propósito definido:

1) Datos de identificación (Nombre, edad, domicilio, etc.) ;

2) Datos cronológicos (Fechas de primeros síntomas, denuncia, etc) ;

3) Datos sobre la enfermedad (Clínicos, epidemiológicos, otros). Discutiremos separadamente cada grupo.

Los datos de identificación aparecen obvios: Nº de ficha, nombre completa, sexo, edad. El domicilio y el sitio de trabajo tienen importancia para ubicar los contactos.

La ocupación puede tener mucha importancia para la difusión de la enfermedad (difteria en una profesora (le escuela, tifoidea en tina manipulador de alimentos, etc.).

Los datos cronológicos tienen muchísima importancia, especialmente administrativa. Es discutible si en una ficha para estudio especial vale la pena incluir las diversas fechas, muchas de las cuales quedan 'registradas en el Libro de Denuncias o en un tarjetero, cuando éste se lleva. Repetimos que todo depende de una definición previa de propósitos.

Las fechas que más importan son las siguientes:

En resumen, se ve que hay muchas fechas que pueden tener importancia, especialmente administrativa, para medir la colaboración del cuerpo médico; para medir la eficiencia del laboratorio, la eficiencia del servicio. La situación de la localidad y el criterio epidemiológico condicionarán la inclusión o exclusión de cada una de estas fechas. En general, las que parecen más importantes de establecer en toda encuesta epidemiológica son: la fecha de primeros síntomas (o iniciación de la enfermedad), denuncia, aislamiento, alta.

Las otras fechas deben incluirse, toda vez que exista el propósito de hacer evaluaciones del rendimiento administrativo, que exista seguridad que serán tomadas correctamente, seguridad que serán tabuladas, etc.

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Otro aspecto que es discutible para las fichas de uso rutinario, es si debería hacerse una ficha para cada enfermedad (tifoidea, difteria, tifus, etc.), o fichas generales. Parece más conveniente lo último porque todas las enfermedades tienen elementos comunes que interesan en forma primordial al control.

Hay quienes propician fichas locales, adaptadas a las condiciones de cada área, zona o provincia, de acuerdo con particularidades epidemiológicas que no sean generales a todo el país. También merece estudiarse el punto, a fin de ver si existen fundamentos sólidos para esa proposición.

D a t o s s o b r e l a e n f e r m e d a d. Estos datos pueden ser clínicos y epidemiológicos. Extrañará, seguramente, que una ficha epidemiológica incluya datos clínicos, pero esto tiene muchas justificaciones.

En primer lugar, tiene importancia anotar el diagnóstico en forma destacada y si el caso es sospechoso o confirmado. La confirmación diagnóstica es una cuestión básica y fundamental. En la mayoría de los casos existirá uno o más exámenes de laboratorio, especialmente bacteriológicos, que confirmen el diagnóstico: hemocultivo, coprocultivo, exudado faringeo, aglutinación, etc. Vale la pena destinar un casillero o una línea para anotar estos exámenes.

Hay ciertos datos clínicos que miden la gravedad de una epidemia, o que definen la endemia, o que tienen importancia administrativa. Parece fundamental establecer si un caso de poliomielitis es paralítico o no. Si la tifoidea en una zona es benigna o grave. Conocer la frecuencia de exantema en un brote de estréptococcia, para informarse sobre la situación inmunológica de la población. La frecuencia de complicaciones es también importante pira conocer la gravedad de una epidemia. La duración del cuadro clínico también mide la gravedad e informa al administrador sobre el problema asistencial: cálculo del número de camas, horas médicas y otras facilidades que necesita en la zona.

Tiene importancia analizar el síntoma fiebre: duración, temperatura máxima alcanzada, caracteres especiales de la curva térmica. Frecuencia de exantema, sus caracteres principales. Secuelas, su frecuencia y naturaleza (poliomielitis, otras), para evaluar el daño de la enfermedad y los recursos necesarios para un programa de rehabilitación.

No debe olvidarse que el epidemiólogo tiene una base clínica en su formación y en su juicio, por lo tanto, esta información clínica es fundamental para la correcta formulación de un programa de control o medidas de emergencia frente a un brote localizado. No será necesario llenar una ficha clínica completa; pero sí tener -presente algunos datos que son fundamentales, como los ya señalados.

Datos epidemiológicos. Son aquellos que se refieren al individuo o a su ambiente y que tienen relación con el origen y difusión de la enfermedad. En realidad toda la ficha converge a este fin, de modo que sólo quedaría agregar: antecedentes de contacto con enfermo o sospechoso: alimentos consumidos, procedencia de los alimentos; dónde estuvo en el período en que se supone fue infectado; existencia de parásitos, moscas, vectores en el área, enfermedad entre contactos, etc.

Finalmente, la ficha debe llevar el nombre de quien efectuó la encuesta epidemiológica, ya que la firma suele ser ilegible, y la fecha cuando se hizo la visita.

Con frecuencia se cree que hacer una encuesta epidemiológica consiste en llenar una ficha, buena o malamente. Esto no tiene ningún valor. Es malgastar material y despilfarrar tiempo y personal. Se entiende que hacer una encuesta epidemiológica es investigar en forma sistemática, agotar las fuentes-de información y estampar conscientemente los datos en forma de servir a un propósito útil. Quien hace la encuesta debe tener interés en lo que está haciendo, sagacidad y habilidad para investigar, experiencia en el contacto humano y manejo &formularios, conocimientos y Juicio para evaluar la información recogida.

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