34.1. Saturnismo o intoxicación por plomo

 

Constituye una de das intoxicaciones profesionales más frecuentes. Existe riesgo en la minería (Pb S), fábrica de baterías (Pb y Pb0) (22% de los intoxicados en Santiago), fundiciones y refinería (13%), pinturas anticorrosivas (cromato de Pb), astilleros que desguazan barcos, soldaduras, usos de tetraetilo de plomo (refinería de petróleo y otras industrias). Se calcula en Santiago la existencia de unos 6.000 expuestos, de los cuales se controla la mitad. Riegos menores provienen de las linotipias de imprentas (aleaciones de Pb metálico) y del uso de arseniato de Pb como insecticida. El plomo es también un contaminante atmosférico originado en humos de automóviles y de cigarrillos (1 mg por cigarrillo). El plomo ingresa preferentemente por vía respiratoria, pero también por vía digestiva en la que se absorbe 10-15% del Pb ingerido. Es conjugado y excretado por la bilis, produciéndose alguna eliminación fecal; la mayor parte se reabsorbe manteniéndose en forma soluble en circulación, siendo transportado por los eritrocitos y en forma insoluble en el tejido óseo. Actúa bloqueando los grupos S de todas las enzimas y la síntesis del grupo hem. El bloqueo del ácido alfa-aminolevulínico (ALA) y su acumulación orgánica se emplean como detectores de intoxicación. Cuando la eliminación urinaria es de 0,5 a 1 mg por litro se procede a observar al trabajador; sobre 1 mg se lo investiga con exámenes especializados y sobre 3 mg se trata como un intoxicado; si hay síntomas y/o laboratorio confirmativo se le indemniza y cambia de trabajo.

La necesidad de pesquisa se justifica especialmente por la aparición de patología renal (nefropatía crónica intersticial progresiva por inclusiones nuclear en las células tubulares renales), que también aparece en sujetos asintomático.

Los pacientes intoxicados muestran anorexia, cólicos abdominales habitualmente epigástricos, diarrea o constipación, pesadez de los miembros, falta de fuerza, cefalea, depresión. La signología característica (ribete negruzco en las encías por depósito en los capilares gingivales de sulfuro de plomo; parálisis radial) es propia de intoxicaciones profundas y prolongadas que no se ven en la práctica. Hay disminución del número de glóbulos rojos, punteado basófilo y policromatofilia. Las coproporfirinas urinarias aumentan (fosforescencia de la orina a rayos ultravioletas). Niveles de plomo en la sangre entre 0,04 y 0,07 mg%, corresponden a intoxicaciones larvadas y sobre 0,07 se asocian a síntomas claros. Como complicaciones aparecen la encefalopatía y nefropatía plúmbicas.

El ratamiento implica la remoción de la faena; uso de gluconato de calcio (10 cc endovenosos de solución al 10% cada 3-4 horas) en el tratamiento del cólico; sulfato de magnesio y clorpromazina para la constipación; EDTA calcio (sal diaódica del ácido etilen-diamino-tetraacético) o Varsenato cálcico en solución endovenosa al 3-5%, utilizando 100 a 500 mg cada 12 horas en solución endovenosa durante 5 días. Como el EDTA actúa acelerando la excreción del plomo soluble circulante y no tiene efecto sobre el insoluble, algunos días después aparecen nuevamente niveles elevados de plomo circulante, por lo cual se somete a 3 curas a los pacientes.

La prevención (disminución del riesgo en la faena) tropieza con algunas dificultades derivadas del hecho de que el tratamiento lleva a la recuperación total y de que, por otra parte, existe indemnización. Por ello, no infrecuentemente, los obreros prefieren un bono de compensación por riesgo, más bien que el control de éste; y los empresarios, el pago de multas e indemnizaciones más bien que las correcciones del medio de trabajo. La prevención incluye el aseo riguroso de piel y ropa con cambio de ésta; el aseo riguroso de las manos (1 mg de Pb diario lleva a intoxicación en un año); la corrección de las técnicas de trabajo; la ventilación que es esencial, si no es posible evitar la formación de vapores de plomo.