11.5.3. La política de salud
Tal vez una de las principales limitaciones de la metodología reside en la imposibilidad de traducir a términos financieros la totalidad de recursos destinados a salud. Si bien los consumos que se catalogan pueden conocerse con certeza, el problema se complica cuando se pretende definir a qué unidad final y a cuál daño es posible asignar la enorme inversión (2/3 o más del total del presupuesto) que representan el personal y sus remuneraciones. La revisión de actividades en el S.N.S, demostró la existencia de unas 800 categorías de trabajos diferentes y que en el mejor de los casos han podido reducirse a 17 agrupaciones. Existe el problema del personal polivalente, esto es el que en sus funciones sirve a diversas unidades finales. Pese a lo anterior, con cierto esfuerzo es posible resolver los problemas mencionados, a través de una cuidadosa encuesta de actividades del personal. En contraste, lo que no se encuentra resuelto es la posibilidad de cuantificar el capital instalado en edificios, equipos, dotaciones, etc., al no existir índices que permitan estimar su depreciación o deterioro futuro. De lo anterior se desprende que toda estimación de costos actuales y de planificación futura se refiere exclusivamente al costo operacional, que es, por cierto, sólo una fracción de la inversión total necesaria para dar salud.
En relación a organización de loa recursos, han resaltado particularmente útiles los conceptos de unidades finales, que corresponden a actividades en relación con las personas (hospitalización, consulta, vacunación, examen en terreno, etc.), cuyo costo depende tanto de los gastos directos derivados de su personal, como de los aportes que para su único funcionamiento hacen lea unidades auxiliares e intermedias y que representan gastos indirectos. Hay que señalar, eso sí, que en pro de la simplificación de la técnica se consideran sólo los consumos provenientes de alimentación, farmacia, lavandería, ropería, combustibles y lubricantes, que constituyen loa ítem de mayor significado y de fácil conocimiento, pero ello deja fuera aproximadamente un 15% del gasto total de consumos. En igual forma, al no prorratear en las unidades finales los costos provenientes de diversos procesos de mantenimiento, que se cargan a "administración", esta última aparece considerablemente abultada y los costos de lea unidades finales artificialmente disminuidos.
La introducción de los conceptos de instrumento, actividad y rendimiento permite visualizar qué elementos y en qué proporción son necesarios para dar una atención eficiente. En el caso de la consulta médica, que constituye la actividad más frecuente, la técnica permite señalar como en el instrumento hora médica consulta, entendido como el conjunto de recursos necesarios para ejecutar la actividad específica de consulta, además del médico, cuya remuneración representa 1/3 del instrumento, otro tercio corresponde a, las remuneraciones de enfermera, auxiliar y personal de servicio y el tercio restante, en general, a los costos indirectos dependientes de las remuneraciones y consumos de los servicios de farmacia, lavandería, ropería, alimentación (unidades intermedian) y de radiología, esterilización, laboratorio u otras unidades auxiliares.
