15.1.1. Agua

 

El agua puede ser un importante factor de trasmisión de infecciones entéricas, dado su uso universal como medio de alejamiento de excretas y la sobrevida que, en ella tienen agentes diversos productores de tifoidea, paratifoidea, cólera, diarreas, amebiasis, poliomielitis, hepatitis o leptospirosis, debiendo agregarse el riesgo de intoxicación por uso de aguas que contienen plomo, arsénico o nitratos, como ejemplos más llamativos.

Para los diversos usos de tipo doméstico, público y especialmente industrial se requieren cantidades diarias habitualmente fluctuantes entre 100 y 500 litros/ habitante /día. Para absorber estos requerimientos las ciudades se surten habitualmente de aguas superficiales provenientes de ríos y lagunas, que se caracterizan por ser blandas y generalmente contaminadas. El cruento de las ciudades ha obligado a su traída desde grandes distancias, obligando a la construcción de enormes obras de ingeniería, o a la utilización de aguas profundas extraídas de las papas existentes en el subsuelo que son aguas, en general, relativamente puras con importante cantidad de sales minerales en suspensión. En algunas partes del mundo (Pascua y otras islas) se usa agua de lluvia que habitualmente es pura y ácida y cuya disponibilidad es variable, dependiente de las precipitaciones existentes.

Un agua de calidad requiere algunas características físicas que la hagan incolora, inodora, insípida y libre de turbidez. El público objeta los cambios de color, dependientes de desechos industriales o de origen vegetal propios de los depósitos; las modificaciones del olor o el gusto de origen vegetal, microbiano, industrial o dependientes del agregado de cloro; y la turbidez que no debe ser superior a 10 ppm. Las aguas utilizadas para la bebida pueden tener una dureza variable que depende, fundamentalmente, de sales de calcio y de magnesio; se las califica como blandas cuando tienen menos de 50 ppm de CAC03 o duras cuando excedan de 150 ppm, lo que tienen significado por el depósito de sales en cañerías y calderas y por el efecto laxante del exceso de magnesio. El pH habitual oscila entre 5,5 y 8,5. Importa determinar la existencia de contaminantes como plomo, fierro u otros, como igualmente de cloruros y derivados nitrogenados que traducen la contaminación con orina y materia orgánica, respectivamente. El tipo de derivado nitrogenado sugiere la antigüedad de la contaminación: cuando es reciente, aparece en calidad de nitrógeno orgánico que con el tiempo se convierte sucesivamente en amoníaco, nitritos y nitratos. Especial significado tienes las condiciones bacteriológicas, exigiéndose para un agua de bebida un numero de gérmenes de 100 a 200 por ml, un índice coli no superior a 2 colonias por 100 ml y un número de muestras de agua mensuales variable de acuerdo al tamaño de la población servida que da desde 1 al mes en poblaciones de 2.500 habitantes y 300 o más en ciudades que superan el millón de habitantes.

Si bien desde el punto de vista bacteriológico, el agua tiende espontáneamente a la purificación por la acción de la sedimentación, rayos ultravioleta de la luz solar y mecanismos dé óxido-reducción, es imposible determinar el grado de está autodepuración, surgiendo la necesidad de proteger las fuentes y de depurar el agua.

Habitualmente, el agua de bebida de las grandes ciudades es sujeto de diversos sistemas de depuración que, en pasos progresivos, corresponde a los siguientes: 1) Protección de las fuentes de agua superficial (lagos y lagunas) prohibiendo en sus riberas los asentamientos humanos; 2) Tratamiento de las aguas servidas antes de lanzarlas a vías de agua que constituyen fuentes para el consumo de poblaciones río abajo. La inexistencia, de dicho tratamiento, especialmente en Santiago, plantea serios problemas de saneamiento; 3) Depuración del agua de bebida en plantas de tratamiento en las cuales el agua es sometida a: a ) Sedimentación a través del paso muy lento por grandes estanques en cuyo fondo queda una gran parte de la turbidez; b), Filtración. El pasaje del agua por diferentes capas de arena reproduce artificialmente el proceso de depuración natural que sufre el agua a1 atravesar las capas superficiales de la corteza terrestre, deteniéndose en un sector impermeable y constituyendo una napa subterránea. La materia orgánica y, en consecuencia, la contaminación bacteriana quedan retenidas en los filtros de arena, por la formación en la periferia de cada grano de una capa gelatinosa o zooglea que por existir cargas eléctricas antagónicas, atrae y absorbe los gérmenes. Los primitivos filtros (lentos o europeos) requerían grandes extensiones de terreno y tenían bajo rendimiento. Por esta razón, en la actualidad, se acostumbra agregar, previo al pasaje del agua por el filtro de arena, sales de aluminio qué actúan como coagulantes adsorbiendo la materia orgánica en suspensión y permitiendo una acción más rápida del filtro que, en este caso, retiene las sales de aluminio (filtros rápidos o americanos). El procedimiento de filtración retiene prácticamente la totalidad dé la contaminación bacteriana y parasitaria existente; c) Cloración. El agregado de cloro en diversas formas (cloro-gas, hipoclorito de sodio, cloramina), protege gracias a la gran acción bactericida del halógeno, cuando está en concentraciones del orden de la parte por millón. Su efectividad es inversamente proporcional al contenido de materia orgánica; dando el máximo resultado en aguas previamente filtradas. Tiene como objetivo deparar el agua ya tratada y proteger de la eventual contaminación que pueda surgir por roturas dé la red de distribución: La combinación, de C12 y H2O da origen a H+, Cl- y HOCl, siendo este ácido hipocloroso un gran agente desinfectante. El HOCl se ioniza en grados variables de acuerdo al pH hacia H y OCI que tiene una capacidad desinfectante equivalente a 1/100 del HOCl. La reacción del HOCl con NH3 da origen a NH2CI o cloramina, que es menos activa y de acción más lenta. 4) Almacenamiento en grandes estanques antes de su envío a la red lo que contribuye a incorporar, a través de la sedimentación, un factor de protección. 5) mantención de la red de distribución en buenas condiciones, para evitar su contaminación especialmente a partir de las redes alcantarillado.