FUNCION DE LOS TUBULOS RENALES

 

El túbulo renal consta de tres segmentos histológica y funcionalmente diferentes. En el primer segmento, denominado túbulo proximal, se efectúa la reabsorción activa de los solutos filtrados. El segundo segmento (asa de Henle) es largo y delgado y fue considerado antiguamente como funcionalmente inerte. Investigaciones recientes, que se explicarán más adelante, han revelado, sin embargo, que tiene un rol importante en el control del volumen urinario y del líquido corporal. Finalmente en el tercer segmento o túbulo distal, se realiza la reabsorción selectiva del sodio y la acidificación de la orina. Varios túbulos dístales desembocan en un túbulo colector y varios de estos túbulos colectores forman una papila renal. Las papilas renales confluyen para constituir la pelvis renal, que se continúa con el uréter, el cual conduce la orina a la vejiga. El túbulo colector llene además una participación activa en la reabsorción del agua y en el manejo de los electrólitos.

Una de las funciones importantes del riñón es la mantención de la constancia de la concentración de iones de H+, función que será analizada al final de este capítulo. Sólo se mencionará en este lugar que los túbulos proximales y dístales mediante la reabsorción de los bicarbonatos, formación de amoníaco y excreción de iones de H+, contribuyen eficazmente a la conservación de la constancia del medio interno.

El proceso principal que se realiza en los tres segmentos de los túbulos renales es la reabsorción, que afecta tanto al agua como los solutos. El mecanismo de absorción varía en cada segmento. En el túbulo proximal, por ejemplo, se reabsorben pasivamente agua y solutos, mientras en el asa de Henle y en el túbulo colector, por la acción de la hormona antidiurética, se reabsorbe activamente el agua.