HIDRATOS DE CARBONO

 

Los polisacáridos ingeridos deben ser primeramente degradados a monosacáridos ya que sólo así pueden ser absorbidos. La absorción de los monosacáridos en la unidad de tiempo es independiente de su peso molecular, pero es selectiva. Si se bloquea, mediante algún tóxico, la actividad de la mucosa intestinal, la velocidad de absorción de la glucosa y de la galactosa disminuye, pero no se modifica la de otros monosacáridos. Se ha podido demostrar que esto se debe a que la absorción de la glucosa y de la galactosa se efectúa por un transporte activo, en tanto que la de otros monosacáridos es pasiva. La glucosa es absorbida en contra de una gradiente de concentración, no así los, otros monosacáridos que pasan del lugar de mayor al de menor concentración. Ambas modalidades de transporte son saturables, es decir, la cantidad de monosacáridos absorbidos por cualquiera de los dos mecanismos depende sólo hasta cierto límite de su cantidad en el lumen intestinal. La absorción de glucosa en el intestino es limitada, limitación que aumenta por la competencia entre los diferentes monosacáridos por el transportador, lo que habla a favor del transporte activo. La glucosa, por ejemplo, al competir con la galactosa inhibe su absorción y viceversa.

La absorción se realiza en la parte apical de las vellosidades, en el ribete estriado y en menor grado en su tercio superior, disminuyendo gradualmente hacia su parte banal.

Los monosacáridos absorbidos pasan como glucosa o pentosa a la sangre y alcanzan, por la circulación portal, al hígado. La velocidad de absorción de los monosacáridos es variable, aumentando en el siguiente orden: arabinosa, xilosa, manosa, fructuosa, glucosa. La ingestión repetida de un monosacárido aumenta la velocidad de su absorción, probablemente por una activación progresiva de sus transportadores. La presencia de sodio durante el transporte de los monosacáridos es indispensable ya que su reemplazo por potasio o por otros iones, bloquea totalmente este proceso. Esta modalidad de transporte existe sólo en el intestino. Así por ejemplo, al suministrar una solución de monosacáridos por vía peritoneal, la absorción de los diferentes monosacáridos se efectúa con la misma velocidad, aun en ausencia de sodio, lo que indica que se efectúa por un mecanismo diferente al de la absorción intestinal.

En resumen, los hidratos de carbono ingeridos son hidrolizados en el intestino hasta monosacáridos y pasan como tales a través de la membrana al interior de las células de las vellosidades. El paso se efectúa por un mecanismo activo en que intervienen transportadores que requieren la presencia del ion Na+. El monosacárido y el Na+ transportados en forma activa, atraviesan la membrana celular y penetran por el citoplasma hacia la cara serosa de la membrana, en la cual está ubicada la bomba de Na+. Esta bomba, al eliminar Na+, disminuye su concentración intracelular. La concentración intracelular de K+ se mantiene elevada. Como el transportador, sin Na+, es incapaz de retener el monosacárido, éste es retenido en la célula y aumenta su concentración intracelular. El transportador se carga ahora con K+ y vuelve hacia la cara mucosa de la membrana celular, o sea, hacia un medio pobre en K+ pero rico en Na+. El K+ se desprende del transportador, pasa al espacio extracelular y es reemplazado por Na+, que lo capacita para transportar nuevas cantidades de monosacáridos. En esta forma, los monosacáridos penetran a la célula en contra de la gradiente de concentración.

El paso de monsacáridos a la célula se realiza también por difusión facilitada. Ya hemos visto que este mecanismo si bien es Na+ dependiente, no consume energía. Los monosacáridos utilizan transportadores específicos, es decir, cada monosacárido tiene su transportador. Debido a la afinidad diferente de los monosacáridos hacia los transportadores, se establece cierta competencia.