Casanova Vicuña, Juan
NACIÓ en Santiago el 27 de diciembre de 1894. Hizo sus estudios de Humanidades en el Instituto Nacional y la carrera de Arquitectura en la Universidad Católica. Paralelamente estudió Piano y Armonía como alumno particular del profesor Bindo Paoli; ingresó después al Conservatorio, donde siguió los cursos de Composición de los maestros Federico Stöber y Pedro Humberto Allende. Se perfeccionó más tarde en la dirección de orquesta, con los maestros Stöber y Soro. Estudió Instrumentación con don Luis Sandoval, profesor con quien más tarde colaboró en la redacción de un Tratado de Instrumentación para Banda.
A los quince años dio a conocer sus primeras composiciones, ejecutadas por conjuntos ocasionales de aficionados que él dirigió. A los veinte años dirigió su primer concierto público con la Orquesta del Teatro Municipal. En 1920 fué nombrado Director General de Bandas del Ejército, cargo al que renunció en fecha reciente.
Partió a Europa para ampliar estudios en la Escuela Normal de París en 1923, actuando en años sucesivos como director con las orquestas Lamoureux de París, Filarmónica de Berlín y Sinfónica de Karlsbad. Ha actuado repetidas veces con las orquestas sinfónicas de Santiago y Buenos Aires, dentro de las temporadas oficiales de conciertos. En 1947, actuó con la Orquesta Colonne de París, dando a conocer alguna de sus obras.
Su producción, no muy extensa, comprende el cuento escénico en dos cuadros "Frase un rey", libreto del compositor puesto en diálogo por Carlos Vattier, estrenado en el Teatro Colón de Buenos Aires en 1947, una serie de pequeñas estampas sinfónicas, reunidas bajo el título general de "Esquisses", y los poemas orquestales "El Indio y el Huaso" y "Alegre la tristeza y triste el vino".
"BOCETOS SINFÓNICOS "Y" ESTAMPAS CHILENAS "
Los " ESQUISSES " o "Bocetos Sinfónicos" y las "Estampas Chilenas", reúnen en dos series de piezas, por lo general de corta longitud, la totalidad de la obra sinfónica de Casanova Vicuña. En ambas suites, el compositor se ofrece como un hábil estilista de motivos folklóricos, criollos o araucanos; un refinado conocedor de la orquesta, en una técnica que parte del impresionismo (Debussy o Ravel), para recoger esencias de la música vernácula chilena; y un temperamento lleno de agudeza y buen gusto, que prefiere la dosificación de elementos al elaborado desarrollo de los mismos. La justa pincelada, el leve matiz irónico, cuentan en sus obras por encima de fuertes efectos. Ni lo psicológico ni lo patético tienen cabida en sus composiciones, sino muy rara vez y en las menos significativas.
Los "Bocetos Sinfónicos" en su primera versión, estrenada por Armando Carvajal en 1932, constaban de tres números: "Tarde de Otoño", "El Afilador" y "Machitún", a los que en el curso de los años siguientes se han agregado "El ciego de portal", "Y comenzó la fiesta", "Don Segua" y "Así es mi tierra". En las "Estampas sinfónicas" se agrupan el cuento "El Indio y el Huaso", el poema "Alegre la tristeza y triste el vino" y el cuadro de carácter "María Luisa, Vals". Resumimos a continuación los rasgos fundamentales de las obras nombradas que con mayor reiteración se ejecutan.
"Tarde de Otoño". Transcripción musical de las emociones suscitadas por un paisaje crepuscular de otoño. Una acertada y exquisita página impresionista, con delicados matices de técnica orquestal y un lenguaje armónico y melódico que denota una fina sensibilidad.
"El Afilador". Pequeño poema que se inspira en un asunto de la vida callejera, tratado con vigor y colorido realista. Los ritmos y sonoridades características evocan el movimiento monótono de la rueda, que gira acompasadamente, movida por el afilador de cuchillos. Una hermosa melodía se mantiene con insistencia a través de todo el desarrollo, en el cual surge en algunos momentos el giro peculiar de la flauta del afilador, que contribuye a la evocación del ambiente popular.
"Machitún". Describe una fiesta araucana, en forma de un pequeño "scherzo" de carácter rítmico. La algarabía y el tumulto de la fiesta, la estridencia del color y, a la vez, la monotonía buscada para obtener la impresión del carácter araucano, la imitación de los sones de la "trutruca", que constituyen la base en que se construye el desarrollo, dan relieve a esta estampa.
"Así es mi tierra". Estilización de una fiesta campesina sobre ritmos y melodías de "cueca".
"El Indio y el Huaso". El carácter de los primitivos habitantes de Chile y de los huasos o campesinos criollos se sintetizan y contraponen sobre motivos extraídos de ambas fuentes folklóricas, sobre un sencillo argumento. Un indio araucano disputa con un huaso sobre lo que cada uno representa para el espíritu nacional y la medida en que han contribuido a su existencia. El indio está representado por una insistente melodía rítmica de "trutruca"; el huaso, por giros de tonada y de cueca. Sin vencedor ni vencido, la disputa termina con una alegre música, síntesis de los elementos puestos en juego.
"María Luisa-Vals". Presenta la imagen de un salón santiaguino de fines de siglo, pero no de un salón de buena sociedad, sino el de una casa de diversión, abigarrada y pintoresca. El ritmo de vals entrelaza los diversos incidentes de una fiesta en la que abunda el desenfado. La nostalgia de un tiempo desvanecido se funde con los matices irónicos o grotescos de esta pieza.
"Alegre la tristeza y triste el vino". Es un extenso Andante, música de carácter más psicológico que descriptivo o pintoresco, en contraste con las demás producciones de su autor. Al perseguir la pintura de un estado de ánimo, prescindiendo de episodios externos, Casanova Vicuña hace empleo de una orquesta de timbres compactos y menos brillantes y de procedimientos de desarrollo, repeticiones e insistencias sobre los motivos principales que comenta, que parecen indicar la busca de un nuevo camino para su estilo. Privado deliberadamente de su colorística paleta y de la animada síntesis de gratos efectos que campea en sus otras composiciones orquestales, el músico no consigue subsistuir estos valores por otros que equivalgan en su nueva actitud. "Alegre la tristeza y triste el vino" es más bien un intento frustrado que un nuevo logro en la producción de su autor.
